sábado, 20 de junio de 2026

sissy en compañia

 







bondage con mi mujer

 

Con mi mujer hemos jugado muchos juegos de dominación, pues a mi me va mucho ese rollo, últimamente le he hablado del tema de la humillación, nuestros juegos consisten en que ella es la Mistress y yo su esclavo, estamos pasado de atarme y amordazarme en situaciones incomodas a últimamente obligarme de ponerme ropa de ella y atarme en posiciones incomodas.

 

Un día le dije que quería ir a un mas lejos, compre un cinturón de castidad, un plug anal y unas pinzas en los pezones de esas que le llaman diente de cocodrilo son las pinzas las cuales una vez colocadas, por mas que estires en vez de saltar lo que hacen es apretar más y más.

 

Me encanta cuando me pone las pinzas, la bola en la boca, el cinturón de castidad el cual mi polla se hincha luchando por su libertad y el plug en el culo, me ata de cualquier forma y se pasea por delante de mi con su postura de superioridad, normalmente ella se pone un corsé, unas medias un lacito blanco en la parte superior, y una falda de cuero, los zatos de tacón y con fusta en mano se pase a mi alrededor mientras me dice lo malo que he sido y cual será mi castigo, eso hace que me retuerza dentro de mis ataduras gozando en todo momento de la situación.

 

Llevamos jugando con esta situación durante un tiempo, hasta que le dije porque no saltábamos un paso más, ella habitualmente suele quedar un día al mes con sus amigas, entonces se me ocurrió la brillante idea de que me atara y me cerrar en un armario mientras quedaba con las amigas en nuestra casa, podríamos alguna escusa que yo no estaba y en vez de ir a tomar algo, ellas podrían venir a nuestra casa a pasar la tarde y charlar.

 

Así que lo preparamos todo, vaciemos un armario el cual probamos si yo cabía bien dentro de él, después de las pruebas, me puso la bola en la boca, unas pinzas en los pezones, el cinturón de castidad, el plug, me ato las manos en la barra de arriba donde colocamos las perchas de los abrigos, y me ato los pies juntos.

 

Ellas se vistieron delante de mí, con un vestido típico de verano, una falda, unas sandalias, y un top, en el espejo de la puerta donde quedaba medio cuerpo mío tapado se pinto los ojos y los labios, cuando hubo terminado me lanzo un beso y cerró las puertas.

 

Paso un rato hasta que empezaron a llegar, bebieron, vieron la televisión, hablaron, comieron, pasaron toda la tarde de diversión entre ellas, de vez en cuando mi mujer venia al armario lo habría de golpe dándome un susto de muerte para solo ver que todo estaba bien, yo con la mordaza solo podía asentir, la verdad era super excitante.

 

La mordaza hacia que la baba de mi boca cayera por mi torso desnudo, las pinzas de los pezones habían pasado de doler ha no sentirlas, el plug del culo igual, mi culo se había relajado y formaba parte de mí, lo que no llevaba también era el cinturón de castidad estaba mi polla en un constante excitación, me dolían los huevos y la polla la notaba que apretaba en las paredes del cinturón.

 

Al final lo que pareció ser eterno las amigas se fueron y mi mujer apareció en la puerta con un vaso de vino en la mano, me miro y tiro un poco de las pinzas que los pezones se despertaron notándolas de nuevo, luego jugo un poco sobre mi pecho lleno de babas moviendo las baba y pasándola por mi boca, cogió la llave del cinturón, lo abrió….y mi polla se levanto como nunca antes se había levantado, creo que fueron solo unos segundos antes de que explotara todo el esperma en un orgasmo exagerado, había sido una tarde fantástica la verdad es la experiencia era increíble, el dije que lo teníamos que volver a repetir.

 

Lo volvimos hacer durante unas visitas mas de sus amigas, pero como todo, con el tiempo y la monotonía se volvió poco excitante y desde mi punto de vista aburrido, ella lo noto. Después de otra ronda me di cuenta que en la sala de estar donde ellas estaba había un baúl donde guardábamos cojines y alfombras, también era un baúl donde alguna de sus amigas solía sentarse para hablar, cogí medidas y vi que podía caber fácilmente, así que le dije que la próxima yo podría estar dentro, al principio ella era reticente hacerlo decía que allí tan cerca, que si hacia ruido y alguna se enteraba o le daba por abrir…. No sé, después de convencerla de tener la tele mas alta y que ella velara por que ninguna de sus amigas tuviera la tentación de abrir, incluso le dije pon mas cojines de lo habitual o incluso adornos para que no sea fácil abrir ese cajón, casi tuve que suplicar que lo hiciera, ella finalmente acepto.

 

Llego el día, como en el armario, me puso las pinzas, la mordaza en la boca, el plug anal, el cinturón de castidad y me ato con las manos en la espada, una vez dentro de baúl, era mas incomodo que el armario, pues mi postura era encogida en posición fetal, también la tapa quedaba muy justa y no era nada cómodo era como si estuviera totalmente encajado.

 

Cerro la tapa, sentí como ponía cojines encima y me pregunto si todo bien, con un gruñido por culpa de la mordaza que no podía hablar le di a entender que sí, llegaron las chicas, las oía hablar mejor en el armario, luego la televisión….si la había puesto mas alta que anteriormente, luego sus risas, la manera de hablar, yo imaginado la ropa que llevaba, incluso note que alguna se sentaba encima de mí, oía los zapatos tocar la madera del baúl y eso empezó a excitarme, entre en una especie de trance.

 

La posición era incomoda, empezaba a no notar las extremidades, luego la baba de mi boca me mojaba toda mi cara, y mi polla estaba super apretada, también al estar en esa postura, llegaba a tocarme el plug y las pelotas, no pude resistir en frotar, con mucho sigilo empecé a excitarme y a mover el plug, lo tenia a mano, sacaba un poco y lo hundía…. Mis ojos empezaron a girarse, mi cuerpo empezó a temblar e intente no gemir….. oía mis gemidos y pensaba que no quería que se notara mucho, era peor, aun me excitaba mas y mas finalmente…….el desastre un chorro de semen salió de mi polla enjaulada llenando todo el baúl de semen…… pedazo corrida pensé.

 

Y allí estuve un rato, con mi cara mojada por mi saliva y las pantorrillas llenas de un pegajoso líquido, la excitación paso agobio, con una necesidad de salir del baúl, para al rato volver a excitarme, estaba vez sin llegar a correrme, pero era como una olas del mar, calma….para luego volver todo mi cuerpo a experimentar excitación….para volver a la calma.

 

Finalmente oír como todas se despedían, la ultima se fue y oí la puerta del apartamento como se cerraba, quería que me abriera el baúl, oí como quitaba lo que tenia encima y se hizo la luz, allí estaba de pie mirándome, era como una diosa, al estar tan oscuro la luz solo me dejaba ver su silueta, ella al ver todo ese estropicio lo primero que hizo es enfadarse, cerro de un golpe el baúl, allí en ese momento la excitación paso a miedo, no sabia que pasaba y eso me daba miedo estaba allí indefenso sin saber que es lo que pasaría.

 

Estuve un rato allí cerrado, de golpe se abrió y me ayudo a incorporarme, se había puesto una falda de cuero, con un corsé también de cuero, y en su mano llevaba una fusta, sin desatarme me puso de cara a la pared para azotarme, con la mordaza en la boca solo podía soltar gruñidos y suplicas que no llegaban a entenderse, pero en vez de aflojar era lo contrario, ella mas fuerte pegaba, finalmente con lagrimas en mis ojos dejar de pegar…. Me cogió por la oreja y me llevo al sofá donde se sentó, me quito la mordaza, levanto la falda y me obligó a lamer todo su coño, mientras me decía que ya había visto que me había corrido y ahora quería que ella tuviera el orgasmo de su vida.

 

Lamí todo con fuerza y entusiasmo, también me gustaba a mí, finalmente un grito de orgasmo se sintió por todo el apartamento, se había corrido como nunca lo había hecho, se recostó en el respaldo del asiento mientras yo estaba de rodillas delante de ella, no me dejo salir de allí hasta que estuvo recompuesta.

 

Esa noche no tuve sexo, ella me desato, se ducho y se fue a la cama temprano, durmiéndose enseguida y toda la noche, a la mañana siguiente dijo que era el mejor orgasmo que había tenido nunca.

 

Lo hicimos un par de veces más, pero como lo del armario se volvió monótono y volvió a perder la chispa.

 

Y llegamos a la que empezó muy excitante y acabo siendo una pesadilla para mí, aunque el sexo luego fue uno de los mejores.

 

No sé cómo surgió de además de la mordaza, el cinturón de castidad, las pinzas en los pezones,  el plug anal y las ataduras, me tuve que poner un vestido suyo, unas bragas, un sostén el cual lo relleno con calcetines en forma de bola y esto también hacia que las pinzas se clavaran mas aumentado mi tortura, una peluca la cual no se de donde salió y maquillado.

 

Me mire al espejo estaba grotesco, pero para probar una nueva forma no proteste, la verdad es que cada vez que habíamos cambiado algo, yo me excitaba un motón, me acompaño al baúl y me repliega, me ato fuertemente y cerro la tapa.

 

Una vez dentro, pues si me estaba excitando, sentir la ropa sedosa de mi mujer en mi carne era mas excitante de lo que pensaba, luego el sabor del pintalabios también me excitaba, al estar en esa pequeña caja notaba los pechos ficticios de los calcetines como apretaban el sostén y las pinzas, excitándome también, pues la verdad es que me estaba poniendo más cachondo que nunca, posiblemente tuviera razón.

 

Oí, llegas a las chicas, todo normal como siempre, risas, televisión, alcohol, etc.…. pero en un momento dado, oí claramente a mi mujer decir que tenia una sorpresa para ellas, y que si no se había preguntado donde estaba yo siempre que ellas venían, allí empecé a entrar en pánico, pero no podía hacer nada estaba atado, amordazado y en la misma sala que las chicas, pensé por dios que mi mujer no haga ninguna tontería.

 

Noté como quitaba las cosas de encima del baúl, y un silencio terrorífico….y se hizo la luz, cerré los ojos no quería mirar, las oí reírse incluso creo que oí sonidos de las cámaras de los teléfonos, al rato tuve que abrir los ojos y enfrentarme a la realidad, allí están las 4 amigas y mi mujer, todas riéndose.

 

Me sacaron a la fuerza del baúl, me quede de pie delante de ellas, empezaron a tocar mi vestido, luego quisieron ver el cinturón de castidad, el plug, todo eso tocando con los dedos, en la punta del cinturón empezó a gotear pre-semen, esto aun las hacia reír más, me sentía avergonzado pero al mismo tiempo excitado, era una mezcla de dolor y placer.

 

Pasamos la tarde, yo sirviéndoles bebidas y comidas, me pusieron unos zapatos de tacón para que anduviera por casa riéndose de mi por mi manera de andar como pato mareado, también les tuve que hacer masajes en los pies.

 

De vez en cuando alguna movía mi culo para que el plug entrara y saliera y oír mis gemidos, otra vez alguna daba golpecitos a mis pelotas que empezaban a estar hinchadas, o tirándome de las pinzas.

 

Fue toda la tarde una humillación total, al final llego la hora que se fueran, les tuve que entregar a todas los abrigos y arrodillarme para besarle los pies una a una, cuando la puerta se cerro con la última, mi mujer me cogió y casi arrastras me llevo a la cama, em ato al cabecero de la cama, se subió encima de mi cara y me obligó a lamer todo su coño, mientras lo lamia ella jugaba con mis pelotas ya castigadas de los golpes de las chicas, empezó a moverse rápidamente, a respirar entre cortada a suspirar, y antes de que ella llegara al orgasmo note como salían chorros de semen de mi polla encerrada, acto seguido la oí gritar de placer, fue un super orgasmo a los dos.

 

Desde entonces de vez en cuando me visto de mujer para pasar una tarde con sus amigas, sirviéndolas y dejando que me dominen a su antojo, siempre es diferente esto ha hecho que nuestro matrimonio sea cada vez más sólido.

 

sábado, 13 de junio de 2026

Ropa Fetish

 










No lo volveré hacer Parte 10

 

Todo transcurrió como siempre, pero ahora no llevaba la ropa masculina, si no el traje de sirvienta que ayer me había llevado casa, el cual ya me sentía cómodo llevándolo, luego fui a casa de la Mistress, por el camino igual que ayer…. La gente del autobús no paraba de mirar y de hablar con ellos sobre mi atuendo, pero a mi no me importaba nada.

 

Cuando llegue a casa de la Mistress me dijo que hoy haríamos una fiesta y la cual seria muy importante para mí, dijo que prepara la mansión y que por la tarde haríamos la fiesta en la sala que daba al jardín.

 

Me pase toda la mañana limpiando la casa y preparando todo que estuviera correcto, luego nos fuimos, a comer, la Mistress decidió que no debía ir como una criada, si no mas bien como una chica normal, así que tenía preparado en mi habitación un nuevo atuendo, una falda larga plisada, unas medias con liguero de color negro, unos zapatos de charol negros, una blusa roja, con una pequeña rebeca rosa, y como ropa interior unas bragas de satén con un sujetador a juego también de satén blanco, me vestí, me maquille y nos fuimos a comer al restaurante donde habíamos ido anteriormente, como el otro día, la Mistress es muy popular dentro de los hombres y no pagamos la comida pues nos invitaron.

 

Luego después de la comida, fuimos a dar una vuelta por el centro para ver tiendas y a pasar un rato como dos amigas que se van de compras, la Mistress compro varias cosas que decía que necesitaba de una tienda fetichista, (si queréis os puedo hacer un capitulo de lo que compro y como era la tienda que también estaba regentada por una Mistress muy conocida) y finalmente nos dirigimos a la mansión.

 

Cuando llegamos la Mistress dijo que me esperara a un nuevo atuendo, al rato apareció un uniforme aún más femenino que los anteriores y mas Sissy maid de los que había llevado, era muy exagerado, los zapatos con un tacón exageradamente alto, luego mas medias blancas con lazos pequeños rosas, el vestido era corto y las enaguas muy pomposas que hacían que el vestido aun se viese mas pequeño, luego un corsé que cuando me lo puse me costaba respirar y tenía que hacer movimientos pequeños pues enseguida me ahogaba, los pechos de silicona era super grandes y pesados, cosa que el corsé me ayudaba a dejarlos en su posición, luego la peluca era muy afro y pomposa, una vez puesto el vestido se veía mi cinturón de castidad por debajo de la falda y las tiras del liguero, también era muy rígido haciendo que mis brazos le costara moverse, mas que un vestido era una caricatura de un Sissy Maid.

 

Los invitados fueron llegando, yo los iba recibiendo como podía, mi trabajo era llevarlos de la puerta a la sala de estar grande al lado del jardín, mis pasos eran torpes y mi movimientos también, entre que andar con esos tacones era difícil se adjuntaba la respiración que debía controlar para no ahogarme, y como las mangas era rigiditas eso restringía los movimientos de mi cuerpo y manos.

 

La primera invitada llego me sorprendí pues llevaba de su mano a un hombre con una corre resulta que el fiesta era de Amas con sus esclavos, luego fueron pasando muchas más, ya no em sorprendía tanto, era como un desfile de Mistress con sus trofeos que eran los esclavos, las Mistress solían vestir de lo mas variado, desde ropa casual, otras con mucho cuero, otras con vestidos de látex y otras con corsés y faldas largas, al igual con los esclavos, unos normales con traje, otros de cuero, otros de látex y alguno de sissy maid como yo pero no tan ridículamente exagerado, la Mistress había preparado botellas de champan  con copas y yo unos canapés con un poco de variado de aceitunas, pepinillos, panecillos todo tipo de cosas para picar.

 

Cada vez se oía mas ruido y mas murmullos de mujeres hablando, los esclavos algunos están en una esquina, otros a los pies de su dueña de rodillas, otros dando masajes a sus dueñas o simplemente con posturas sumisas en la sala.

 

De pronto la última invitada fue mi esposa Elsa, con un flamante vestido el cual no había visto nunca, uno de látex con una falda estrecha, un corsé y unos zapatos de tacón negros brillantes, me saludo y la acompañe en la sala.

 

Una vez que llegamos todas las mujeres brindaron mientras mi esposa me cogía la mano como si me estuviera presentado a esa sociedad y hay empezó todo, nos acercamos a un estrado donde la Mistress Roxy a la que había servido durante toda la semana esta colocada como os lo diría….. era como el maestro de ceremonias o el cura el cual va a casar a alguien. Nos acercamos mi esposa me cogía de la mano y llegamos como el que llegan los novios al altar.

 

La Mistress nos miró, sonrió a mi esposa abrió un libro y empezó diciendo

 

“COMPAÑERAS!!!, esclavos…. Estamos hoy reunidos aquí para celebrar la unión de la Mistress Elsa con su Sissy Maid Josep Maria al cual a partir de hoy se le referirá como Sissy Susi, el cual jurará botos de esclavitud y servicio a su nueva dueña Elsa, aceptando en servirla en todo lo que ella desee y mande. ¿Elsa aceptas a este sissy maid que sea tu esclavo y tu Sissy Maid?

 

“Si, acepto”

 

“Sissy Susi, ¿ aceptas a tu nueva Dueña Elsa que sea tu Mistress y dueña, a la que seguirás todas sus órdenes y esclavitud hasta el fin de los días o que tu Mistress te libere de su servidumbre?

 

No sabia que decir la verdad es que no estaba preparado para esto, mire alrededor, todas estaban con ganas de que dijera que sí, la Mistress estaba señas como para que aceptara y mi esposa me miraba con la sonrisa la cual me había enamorado años antes y hacia tiempo que no veía.

 

“Si, acepto”

 

Todas aplaudieron efusivamente, era como una reunión de brujas… todas celebrando, mientras los esclavos allí quietos sin decir nada e incluso sin moverse, la verdad era extraño.

 

“Bien! Los anillos por favor”

 

De la multitud salido una bandeja con un anillo muy curioso del en forma de sello con un dibujo en el centro que había visto en los escudos de la mansión, mas tarde me entere que en la insignia de BDSM, se lo coloque en su dedo como si le estuviera poniendo a una novia.

 

“Ahora los anillos para el Sissy”

 

Uno de los esclavo se acerco con un cojín donde había una especie de collar que era un aro grande del que cual se unía uno mas pequeño en forma de anillo y separado había otro aro con un pequeño anillo suelto.

Una vez presentado esos anillos vinieron tres esclavos, uno levanto mi peluca, el otro cogió ese aro grande y me lo puso en cuello quedaba muy justo en mi cuello, luego oí como una especie de soldador que estaba soldado ese aro para que nunca me lo pudiera quitar.

 

Luego sacaron el otro aro y lo enseñar a todas las mujeres las cuales una por una como si fuese un ritual aceptaron ese anillo, luego mi esposa a través de su móvil libero mi cinturón de castidad  el cual un esclavo lo quito a poco a poco y coloco ese aro en la base de mis pelotas y también lo soldó para que nunca mas pudiera abrirse, mas tarde me entere que el anillo pequeño era para la punta de mi polla, la cual una vez puesto se ataría a ese anillo de la base convirtiéndose en un cinturón de castidad mas simple y no tan aparatoso pero que haría que mi polla nunca pudiera ni crecer ni empalmarse quedándose replegada por detrás y pudiéndose abrir cuando ella lo deseara.

 

Una vez acabada todo ese ritual todas brindaron se felicitaron y empezó la fiesta donde todas se divertían con sus esclavos haciéndoles de todo lo que había experimentado esa semana con diferentes esclavos, allí estaba yo mirando todo eso, pero sin poder intervenir pues la fiesta era solo para ellas, mi trabajo era solo servir como buen sissy maid, y sexualmente ya tenían a sus esclavos.

 

Mientras servía las copas y los canapés, me di cuenta de que una de las Mistress que estaba allí me sonaba de algo, ¿pero de qué?.....Madre!!......pero si es…… resulta que era mi compañera de trabajo la cual todo esto había empezado formaba parte de ese grupo de mujeres dominantes, todo había sido una trampa para que me convirtiera en un sissy maid de mi esposa.

 

Y si…. Después todo volvió a mi nueva normalidad….. nunca más volví a ponerme ropa masculina siempre vestido de mujer, tanto con un uniforme de criada, como ropa casual de mujer, cuero o látex, eso si nunca más me pude poner pantalones esa prenda quedo reservada a mi esposa, de noche y fines de semana era el esclavo de mi ella y durante el día era la asistente de la Mistress en la Mansión.

sábado, 6 de junio de 2026

Mistress

 







No lo volveré hacer Parte 9

 

Me estaba acostumbrando a la rutina del día a día de mi nueva vida, la verdad casi ya no me importaba que mi mujer me follara todas las noches, era como mecánico, luego estaba en ponerme el sostén y las bragas formaban parte de mi atuendo normal, en el bus ya casi pensaba que alguien me miraba o sentía sus miradas me daba igual, también la jaula de castidad formaba parte de mi atuendo, ya ni recordaba que era tener una erección, tampoco la echaba en falta.

 

Llegue a casa de la Mistress y me dijo que hoy tendríamos un esclavo el cual quería ser internado, mi trabajo consistía en estar atendo a él y a lo que necesitara la Mistress, ella vestía una sencilla falda larga de color negros unos zapatos de tacón y una blusa de satén blanca, dijo que hoy yo tenia que ponerme el traje de criada, con todos sus complementos y que solo necesitaría la máscara en momento puntuales.

 

Me explico que el cliente quería una sesión como si fuese raptado durante dos días, y que todo tenia que ser como un teatro, lo primero que debía hacer era………(seguiré explicando mas tarde durante la sesión)

 

Subí para cambiarme y ponerme el traje de criada, me lo ponía como el que se pone un atuendo normal, pues había aprendido a ponerme las medias, el liguero, las lenguas, luego el vestido atándomelo por detrás, los zapatos, la mascara que sabia donde estaba los cerrojos, y cada vez era más rápido en ponérmelo todo.

 

Una vez puesto todo baje al despacho de la Mistress, ella miro el reloj y dijo que estaba a punto de empezar todo y que actuara como lo habíamos ensayado, sonó el timbre…

 

Fui a abrir la puerta y le hice una reverencia, era el dueño de los famosos grandes almacenes del centro, una persona que su foto acostumbraba a salir en las revistas del corazón y de la prensa económica, dijo que tenia una visita con la señora para hablar de negocios, entramos en el despacho él se sentó y saco una especie de portafolios, yo debía quedarme detrás de la puerta con un capucha de tela de esparto a la espera de una señal.

 

Oí la palabra “!Demonios!” y allí empezó el juego, abrí la puerta sigilosamente y le puse el saco en la cabeza, el movió los brazos arriba y abajo rápidamente, en ese momento la Mistress saco unas esposas del cajón y le ato las manos a la espalda, luego subimos a la habitación de arriba donde estaba decorada como si fuera una cárcel con barrotes un pequeño catre, un pequeño lavabo y un váter, también tenia argollas en la pared para inmovilizar al esclavo, igual que en la cama, dentro de la habitación habían dos cámaras que estaban conectadas a un circuito cerrado donde la Mistress podía ver en todo momento al esclavo en su despacho o en su móvil.

 

Lo atamos a la pared y lo desnude, luego la Mistress le dio una ducha con una manguera que el agua estaba helada, tenias que haber visto como saltaba y suplicaba que no lo hiciéramos, luego la Mistress me encargo que fuese a buscar el uniforme de prisionero en el vestidor.

 

Al rato subí y allí estaba atado en forma de cruz, debía ayudar a ponérselo, me fije que en el interior del uniforme era de esparto, eso debía picar un montón, no me imaginaba la tortura que debía ser llevar eso en contacto con la piel, cuando lo tubo puesto vi como se rascaba pero era parte del juego y él lo quería así, le puse unos grilletes con una bola metálica para que no pudiera moverse mucho, lo desate y ate su cuello a una collar con una correa que dejaba que se moviera por la celda pero no podía ir mucho más allí.

 

Los dos días pasaron con normalidad, yo vestí eso dos días con dos uniformes de criada distintos, también me pasé los dos días, vestido totalmente femenino con unos pechos postizos, totalmente maquillado y fingiendo que era una mujer, le llevaba el desayuno, luego la comida y finalmente la cena.

 

Esas comidas eran horribles, la Mistress tenia preparado avena y sopa de pan, y yo se lo pasaba por debajo de una rejilla en la celda, a mi me daba lastima, pero creo que a él lo excitaba mucho todo aquello.

 

Mientras no estaba con el esclavo, yo debía lavar la ropa, limpiar las habitaciones, limpiar la cocina, preparar la comida de la Mistress, bueno los trabajos normales de una criada, solo de vez en cuando la Mistress de decía algo del esclavo, como que fuese a ver que todo estuviera bien, que las cámaras funcionasen correctamente, etc..

 

También esos dos días dormí en esa mansión en mi pequeña habitación donde la Mistress había preparado un Baby doll de color rosa el cual su textura era super suave y me encantaba, también en los ratos de descanso me dejaba estar sentado en el sofá a su lado, en una pantalla teníamos la televisión y la otra los monitores del esclavo, el cual se movía un montón rascándose habitualmente el cuerpo, seguramente esa vestimenta debía ser incomoda.

 

Cuando hubo pasado el internado, lo desatamos, lo acompañe al despacho, creo que él pago mucho dinero como si fuese un rescate…..seguía el juego, para luego acompañarlo al vestuario donde yo había preparado su ropa, limpiado y planchado. Finalmente se despidió lo acompañé a la puerta y pude ver su cara de felicidad mientras se iba.

 

La Mistress me dijo que me podía ir a casa……. Y me dijo dos opciones, irme como un Sissy con el atuendo puesto de criada o volver a ponerme la ropa masculina…..no se que me paso por la cabeza que pedí ir vestido con el uniforme de criada, el cual era de satén rosa y unos zapatos rosas, una peluca rubia y una enaguas muy pomposas. Dijo que así fuese y me dio dos cariñosos besos, los cuales me llenaron el cuerpo de emociones felices.

 

Eso basto para que no me importara lo que digieran o miraran los del autobús, que por cierto todo el mundo me miraba, pero no me importaba era como si estuviera en mi mundo, cuando llegue a casa mi mujer se rio y dijo que sabía que esto pasaría, me incline en la mesa, levanto las enaguas y la falda, bajo mis bragas y introdujo ese enorme consolador que cada día era más grueso.

 

Mientras me follaba salvajemente me dijo que era una puta y que sabía que me gustaría es nueva vida……… la verdad es que si

 

También me dijo que mañana era un gran día y que debía prepare para él

 

Sabéis por que dijo que era un gran día