sábado, 13 de junio de 2026

No lo volveré hacer Parte 10

 

Todo transcurrió como siempre, pero ahora no llevaba la ropa masculina, si no el traje de sirvienta que ayer me había llevado casa, el cual ya me sentía cómodo llevándolo, luego fui a casa de la Mistress, por el camino igual que ayer…. La gente del autobús no paraba de mirar y de hablar con ellos sobre mi atuendo, pero a mi no me importaba nada.

 

Cuando llegue a casa de la Mistress me dijo que hoy haríamos una fiesta y la cual seria muy importante para mí, dijo que prepara la mansión y que por la tarde haríamos la fiesta en la sala que daba al jardín.

 

Me pase toda la mañana limpiando la casa y preparando todo que estuviera correcto, luego nos fuimos, a comer, la Mistress decidió que no debía ir como una criada, si no mas bien como una chica normal, así que tenía preparado en mi habitación un nuevo atuendo, una falda larga plisada, unas medias con liguero de color negro, unos zapatos de charol negros, una blusa roja, con una pequeña rebeca rosa, y como ropa interior unas bragas de satén con un sujetador a juego también de satén blanco, me vestí, me maquille y nos fuimos a comer al restaurante donde habíamos ido anteriormente, como el otro día, la Mistress es muy popular dentro de los hombres y no pagamos la comida pues nos invitaron.

 

Luego después de la comida, fuimos a dar una vuelta por el centro para ver tiendas y a pasar un rato como dos amigas que se van de compras, la Mistress compro varias cosas que decía que necesitaba de una tienda fetichista, (si queréis os puedo hacer un capitulo de lo que compro y como era la tienda que también estaba regentada por una Mistress muy conocida) y finalmente nos dirigimos a la mansión.

 

Cuando llegamos la Mistress dijo que me esperara a un nuevo atuendo, al rato apareció un uniforme aún más femenino que los anteriores y mas Sissy maid de los que había llevado, era muy exagerado, los zapatos con un tacón exageradamente alto, luego mas medias blancas con lazos pequeños rosas, el vestido era corto y las enaguas muy pomposas que hacían que el vestido aun se viese mas pequeño, luego un corsé que cuando me lo puse me costaba respirar y tenía que hacer movimientos pequeños pues enseguida me ahogaba, los pechos de silicona era super grandes y pesados, cosa que el corsé me ayudaba a dejarlos en su posición, luego la peluca era muy afro y pomposa, una vez puesto el vestido se veía mi cinturón de castidad por debajo de la falda y las tiras del liguero, también era muy rígido haciendo que mis brazos le costara moverse, mas que un vestido era una caricatura de un Sissy Maid.

 

Los invitados fueron llegando, yo los iba recibiendo como podía, mi trabajo era llevarlos de la puerta a la sala de estar grande al lado del jardín, mis pasos eran torpes y mi movimientos también, entre que andar con esos tacones era difícil se adjuntaba la respiración que debía controlar para no ahogarme, y como las mangas era rigiditas eso restringía los movimientos de mi cuerpo y manos.

 

La primera invitada llego me sorprendí pues llevaba de su mano a un hombre con una corre resulta que el fiesta era de Amas con sus esclavos, luego fueron pasando muchas más, ya no em sorprendía tanto, era como un desfile de Mistress con sus trofeos que eran los esclavos, las Mistress solían vestir de lo mas variado, desde ropa casual, otras con mucho cuero, otras con vestidos de látex y otras con corsés y faldas largas, al igual con los esclavos, unos normales con traje, otros de cuero, otros de látex y alguno de sissy maid como yo pero no tan ridículamente exagerado, la Mistress había preparado botellas de champan  con copas y yo unos canapés con un poco de variado de aceitunas, pepinillos, panecillos todo tipo de cosas para picar.

 

Cada vez se oía mas ruido y mas murmullos de mujeres hablando, los esclavos algunos están en una esquina, otros a los pies de su dueña de rodillas, otros dando masajes a sus dueñas o simplemente con posturas sumisas en la sala.

 

De pronto la última invitada fue mi esposa Elsa, con un flamante vestido el cual no había visto nunca, uno de látex con una falda estrecha, un corsé y unos zapatos de tacón negros brillantes, me saludo y la acompañe en la sala.

 

Una vez que llegamos todas las mujeres brindaron mientras mi esposa me cogía la mano como si me estuviera presentado a esa sociedad y hay empezó todo, nos acercamos a un estrado donde la Mistress Roxy a la que había servido durante toda la semana esta colocada como os lo diría….. era como el maestro de ceremonias o el cura el cual va a casar a alguien. Nos acercamos mi esposa me cogía de la mano y llegamos como el que llegan los novios al altar.

 

La Mistress nos miró, sonrió a mi esposa abrió un libro y empezó diciendo

 

“COMPAÑERAS!!!, esclavos…. Estamos hoy reunidos aquí para celebrar la unión de la Mistress Elsa con su Sissy Maid Josep Maria al cual a partir de hoy se le referirá como Sissy Susi, el cual jurará botos de esclavitud y servicio a su nueva dueña Elsa, aceptando en servirla en todo lo que ella desee y mande. ¿Elsa aceptas a este sissy maid que sea tu esclavo y tu Sissy Maid?

 

“Si, acepto”

 

“Sissy Susi, ¿ aceptas a tu nueva Dueña Elsa que sea tu Mistress y dueña, a la que seguirás todas sus órdenes y esclavitud hasta el fin de los días o que tu Mistress te libere de su servidumbre?

 

No sabia que decir la verdad es que no estaba preparado para esto, mire alrededor, todas estaban con ganas de que dijera que sí, la Mistress estaba señas como para que aceptara y mi esposa me miraba con la sonrisa la cual me había enamorado años antes y hacia tiempo que no veía.

 

“Si, acepto”

 

Todas aplaudieron efusivamente, era como una reunión de brujas… todas celebrando, mientras los esclavos allí quietos sin decir nada e incluso sin moverse, la verdad era extraño.

 

“Bien! Los anillos por favor”

 

De la multitud salido una bandeja con un anillo muy curioso del en forma de sello con un dibujo en el centro que había visto en los escudos de la mansión, mas tarde me entere que en la insignia de BDSM, se lo coloque en su dedo como si le estuviera poniendo a una novia.

 

“Ahora los anillos para el Sissy”

 

Uno de los esclavo se acerco con un cojín donde había una especie de collar que era un aro grande del que cual se unía uno mas pequeño en forma de anillo y separado había otro aro con un pequeño anillo suelto.

Una vez presentado esos anillos vinieron tres esclavos, uno levanto mi peluca, el otro cogió ese aro grande y me lo puso en cuello quedaba muy justo en mi cuello, luego oí como una especie de soldador que estaba soldado ese aro para que nunca me lo pudiera quitar.

 

Luego sacaron el otro aro y lo enseñar a todas las mujeres las cuales una por una como si fuese un ritual aceptaron ese anillo, luego mi esposa a través de su móvil libero mi cinturón de castidad  el cual un esclavo lo quito a poco a poco y coloco ese aro en la base de mis pelotas y también lo soldó para que nunca mas pudiera abrirse, mas tarde me entere que el anillo pequeño era para la punta de mi polla, la cual una vez puesto se ataría a ese anillo de la base convirtiéndose en un cinturón de castidad mas simple y no tan aparatoso pero que haría que mi polla nunca pudiera ni crecer ni empalmarse quedándose replegada por detrás y pudiéndose abrir cuando ella lo deseara.

 

Una vez acabada todo ese ritual todas brindaron se felicitaron y empezó la fiesta donde todas se divertían con sus esclavos haciéndoles de todo lo que había experimentado esa semana con diferentes esclavos, allí estaba yo mirando todo eso, pero sin poder intervenir pues la fiesta era solo para ellas, mi trabajo era solo servir como buen sissy maid, y sexualmente ya tenían a sus esclavos.

 

Mientras servía las copas y los canapés, me di cuenta de que una de las Mistress que estaba allí me sonaba de algo, ¿pero de qué?.....Madre!!......pero si es…… resulta que era mi compañera de trabajo la cual todo esto había empezado formaba parte de ese grupo de mujeres dominantes, todo había sido una trampa para que me convirtiera en un sissy maid de mi esposa.

 

Y si…. Después todo volvió a mi nueva normalidad….. nunca más volví a ponerme ropa masculina siempre vestido de mujer, tanto con un uniforme de criada, como ropa casual de mujer, cuero o látex, eso si nunca más me pude poner pantalones esa prenda quedo reservada a mi esposa, de noche y fines de semana era el esclavo de mi ella y durante el día era la asistente de la Mistress en la Mansión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario