sábado, 6 de junio de 2026

Mistress

 







No lo volveré hacer Parte 9

 

Me estaba acostumbrando a la rutina del día a día de mi nueva vida, la verdad casi ya no me importaba que mi mujer me follara todas las noches, era como mecánico, luego estaba en ponerme el sostén y las bragas formaban parte de mi atuendo normal, en el bus ya casi pensaba que alguien me miraba o sentía sus miradas me daba igual, también la jaula de castidad formaba parte de mi atuendo, ya ni recordaba que era tener una erección, tampoco la echaba en falta.

 

Llegue a casa de la Mistress y me dijo que hoy tendríamos un esclavo el cual quería ser internado, mi trabajo consistía en estar atendo a él y a lo que necesitara la Mistress, ella vestía una sencilla falda larga de color negros unos zapatos de tacón y una blusa de satén blanca, dijo que hoy yo tenia que ponerme el traje de criada, con todos sus complementos y que solo necesitaría la máscara en momento puntuales.

 

Me explico que el cliente quería una sesión como si fuese raptado durante dos días, y que todo tenia que ser como un teatro, lo primero que debía hacer era………(seguiré explicando mas tarde durante la sesión)

 

Subí para cambiarme y ponerme el traje de criada, me lo ponía como el que se pone un atuendo normal, pues había aprendido a ponerme las medias, el liguero, las lenguas, luego el vestido atándomelo por detrás, los zapatos, la mascara que sabia donde estaba los cerrojos, y cada vez era más rápido en ponérmelo todo.

 

Una vez puesto todo baje al despacho de la Mistress, ella miro el reloj y dijo que estaba a punto de empezar todo y que actuara como lo habíamos ensayado, sonó el timbre…

 

Fui a abrir la puerta y le hice una reverencia, era el dueño de los famosos grandes almacenes del centro, una persona que su foto acostumbraba a salir en las revistas del corazón y de la prensa económica, dijo que tenia una visita con la señora para hablar de negocios, entramos en el despacho él se sentó y saco una especie de portafolios, yo debía quedarme detrás de la puerta con un capucha de tela de esparto a la espera de una señal.

 

Oí la palabra “!Demonios!” y allí empezó el juego, abrí la puerta sigilosamente y le puse el saco en la cabeza, el movió los brazos arriba y abajo rápidamente, en ese momento la Mistress saco unas esposas del cajón y le ato las manos a la espalda, luego subimos a la habitación de arriba donde estaba decorada como si fuera una cárcel con barrotes un pequeño catre, un pequeño lavabo y un váter, también tenia argollas en la pared para inmovilizar al esclavo, igual que en la cama, dentro de la habitación habían dos cámaras que estaban conectadas a un circuito cerrado donde la Mistress podía ver en todo momento al esclavo en su despacho o en su móvil.

 

Lo atamos a la pared y lo desnude, luego la Mistress le dio una ducha con una manguera que el agua estaba helada, tenias que haber visto como saltaba y suplicaba que no lo hiciéramos, luego la Mistress me encargo que fuese a buscar el uniforme de prisionero en el vestidor.

 

Al rato subí y allí estaba atado en forma de cruz, debía ayudar a ponérselo, me fije que en el interior del uniforme era de esparto, eso debía picar un montón, no me imaginaba la tortura que debía ser llevar eso en contacto con la piel, cuando lo tubo puesto vi como se rascaba pero era parte del juego y él lo quería así, le puse unos grilletes con una bola metálica para que no pudiera moverse mucho, lo desate y ate su cuello a una collar con una correa que dejaba que se moviera por la celda pero no podía ir mucho más allí.

 

Los dos días pasaron con normalidad, yo vestí eso dos días con dos uniformes de criada distintos, también me pasé los dos días, vestido totalmente femenino con unos pechos postizos, totalmente maquillado y fingiendo que era una mujer, le llevaba el desayuno, luego la comida y finalmente la cena.

 

Esas comidas eran horribles, la Mistress tenia preparado avena y sopa de pan, y yo se lo pasaba por debajo de una rejilla en la celda, a mi me daba lastima, pero creo que a él lo excitaba mucho todo aquello.

 

Mientras no estaba con el esclavo, yo debía lavar la ropa, limpiar las habitaciones, limpiar la cocina, preparar la comida de la Mistress, bueno los trabajos normales de una criada, solo de vez en cuando la Mistress de decía algo del esclavo, como que fuese a ver que todo estuviera bien, que las cámaras funcionasen correctamente, etc..

 

También esos dos días dormí en esa mansión en mi pequeña habitación donde la Mistress había preparado un Baby doll de color rosa el cual su textura era super suave y me encantaba, también en los ratos de descanso me dejaba estar sentado en el sofá a su lado, en una pantalla teníamos la televisión y la otra los monitores del esclavo, el cual se movía un montón rascándose habitualmente el cuerpo, seguramente esa vestimenta debía ser incomoda.

 

Cuando hubo pasado el internado, lo desatamos, lo acompañe al despacho, creo que él pago mucho dinero como si fuese un rescate…..seguía el juego, para luego acompañarlo al vestuario donde yo había preparado su ropa, limpiado y planchado. Finalmente se despidió lo acompañé a la puerta y pude ver su cara de felicidad mientras se iba.

 

La Mistress me dijo que me podía ir a casa……. Y me dijo dos opciones, irme como un Sissy con el atuendo puesto de criada o volver a ponerme la ropa masculina…..no se que me paso por la cabeza que pedí ir vestido con el uniforme de criada, el cual era de satén rosa y unos zapatos rosas, una peluca rubia y una enaguas muy pomposas. Dijo que así fuese y me dio dos cariñosos besos, los cuales me llenaron el cuerpo de emociones felices.

 

Eso basto para que no me importara lo que digieran o miraran los del autobús, que por cierto todo el mundo me miraba, pero no me importaba era como si estuviera en mi mundo, cuando llegue a casa mi mujer se rio y dijo que sabía que esto pasaría, me incline en la mesa, levanto las enaguas y la falda, bajo mis bragas y introdujo ese enorme consolador que cada día era más grueso.

 

Mientras me follaba salvajemente me dijo que era una puta y que sabía que me gustaría es nueva vida……… la verdad es que si

 

También me dijo que mañana era un gran día y que debía prepare para él

 

Sabéis por que dijo que era un gran día

sábado, 30 de mayo de 2026

strap-on







 

No lo volveré hacer Parte 8

 

Ya me estaba habituando cada vez mas a mi rutina diaria está acostumbrándome a todo y dentro de todo no era todo tan malo, al contrario esta surgiendo en mi una faceta de las que no habría pensando nunca, me desperté, me hizo el desayuno y también le hice a mi esposa, se lo lleve a la cama pues aun no se había levantado, cosa que me agradeció y al girarme me dio un cachete en el culo así un poco juguetón, luego mas tarde nos despedimos y volví a coger el autobús para ir a casa de la Mistress.

 

Cuando llegue allí, la Mistress me dijo que hoy tendríamos sesión de Femdom en la sala especial para eso, pero no me quería como un sissy maid, si no que hoy seria también una domina, así que subimos a mi estancia y me ayudo a ponerme un vestido de látex negro como el que ella suele llevar, luego unas medias también de látex, unos zapatos de tacón negros y sabéis de qué color eran las suelas?...........siiiii rojas!!! Que excitación, luego me puso un corsé de látex y unos pechos también de látex, la mascara que llevaba siempre me dijo que no me la pusiera en cambio me puso una de color negro con los labios rojos, esta mascara llevaba incorporada unas trenzas rubias a cada lado.

 

Mi mire al espejo y mi polla dentro de la jaula quería explotar, además el ruido que hacia mientras andaba un sonido excitante y al mismo tiempo erótico, luego la Mistress saco un rociador para ponerlo en el vestido para que brillara, cuando hubo terminado conmigo, me dijo que le ayudara a ella.

 

Nos fuimos a su habitación la cual aun no había entrado y era mas normal de lo que me había imaginado, pero su armario era el sueño de cualquier fetichista o mujer erótica, cogió un vestido de una sola pieza también de color negro, luego un pequeño corpiño blanco, unos zapatos iguales que los míos, pero ella las medias eran de seda, le ayude a ponérselo y abrillantar el vestido como había hecho con el mío, luego cuando terminamos fuimos abajo, tuve que practicar un poco el andar con esos zapatos pues era mas altos que los anteriores, y luego estaba el movimiento del vestido que limitaba mi andar.

 

Cuando llegamos abajo tuvimos que esperar un rato al cliente, aprovechamos para hablar sobre nosotros y a conocernos como amigos no como Mistress / esclavo o sissy, la verdad que esta charla me gusto mucho se notaba que era una mujer con carrera, pues se la veía muy inteligente, al fin sonó el timbre.

 

Le abrí la puerta y encontré un hombre el cual me sonaba un montón pero no lograba saber quien era, le hice una reverencia y le invite a entrar, lo acompañe al despacho y cuando me gire para irme, la Mistress me dijo que me quedara a su lado.

 

Me presento como la Mistress Susi, una amiga de fuera de la ciudad que había venido como él había pedido que fuesen 2 Mistress que lo sometieran, después de hablar con él, establecer los límites, la palabra de seguridad (se ve que en estas sesiones suelen haber una palabra la cual se dice cuando se ha pasado un limite y el cliente ya no goza si no que tienen miedo o le hace mas daño del que él quiere), luego relleno un cuestionario de consentimientos de la ley de protección de datos y finalmente le pago los honorarios……..ahora entendía lo que la Mistress me pagaba esas personas pagaban mucho dinero por sesión.

 

Este no lo tuve que acompañar al vestuario, sabia el camino de sobra, se fue solo abrió la puerta del vestuario y luego mientras se estaba cambiando la Mistress se espero a fuera conmigo, me dijo que debía ser un reservado sobre quien era, pues era una persona muy importante políticamente…..luego fue cuando recordé donde lo había visto, era el secretario de defensa del gobierno, madre mía, unas de las personas de mas poder en el país.

 

Cuando salió llevaba puesto solo unos calzoncillos de látex, Justo al instante lo primero que recibió de la Mistress fue un bofetón y una reprimenda por hacernos esperar, luego le obligo a que me besara los pies, mientras ella lo azotaba en el trasero, allí tenia aquella persona tan importante, de rodillas besándome los pies, mientras se disculpaba del retraso.

 

Luego sin dejar que se levantara le hicimos que se arrastrara hasta la habitación Femdom, una vez allí, le dijo que se pusiera en la cruz de san Andrés, (para los que no sepan que es…como yo era, son dos maderas en forma de cruz, la parte superior se le atan las manos y las inferior los pies) una vez que estuvo inmovilizado, la Mistress le puso una mordaza en la boca diciendo que estaba harta de oírlo, luego le puso unas pinzas en los pezones con una cadena que las unía, luego me dio la cadena y me dio instrucciones para tirara de ella de vez en cuando, cada vez que lo hacia el gemía y suplicaba, era curioso pero mi lado sádico salía a la luz.

 

Mientras jugaba con los pezones, la Mistress le puso una especie de paracaídas en los huevos con unas pesas que hacían que sus pelotas se estiraran había abajo, joder el tío gritaba de placer mientras pedía mas y mas y daba gracias a los dos por ser …… como decirlo……¿sádicas?

 

La mordaza de la boca hacia que solo se pudiera oír palabras confusas al mismo tiempo empezaba a caer baba por los costados, la cual iba a su pecho desnudo y las Mistress con el dedo enguantado en látex lo movía alrededor de sus pezones aprisionados por las pinzas, pasamos bastante rato jugando con los pezones, y las pelotas, finalmente lo desato para hacer que se girara y volver a atarlo.

 

Cogió dos látigos de la estantería y me entrego uno a mí, nos fuimos turnando yo pegaba con miedo así casi de mentira, pero la Mistress si que pegaba fuerte, estaba dejando unas marcas impresionantes, luego de insultarle un poco y decirle que era de su propiedad dijo que tenia que hacer una cosa para que no se lo olvidara de quien era.

 

Se giro y saco un hierro con una inicial en un extremo, y por el otro un mango de madera parecía aquellos hierros los cuales se utilizan para marcar ganado, luego con una especie de soplete lo dejo que se calentara, mientras le decía cosas que lo volvían loco, lo humillaba, lo insultaba, le decía lo poco que valía….etc.

 

Cuando el hierro estuvo al rojo vivo, lo saco y le acerco a la cara para que lo pudiera ver, lo miro con horror pero no dijo la palabra de seguridad solo suplico y rogo que no lo hiciera llorando, en ese momento la Mistress me dijo que le tapara los ojos, cogí una especia de venda de cuero pensada para tapar la visión y se la puse, él se movía para evitar que se la pusiera, pero como estaba atado por mucho que se moviera no podía hacer nada, finalmente se la puso.

 

La Mistress se fue a la nevera y cogió un cubo de hielo, le acerco el hierro candente a la piel para que notara el calor, pero en el ultimo momento lo retiro para poner en su lugar el hielo, y me miro riendo, me imagino que en el estado que estaba el esclavo se pensó que de verdad lo estaba marcando, unos gritos ahogados salieron de su boca, y al mismo tiempo un chorro de semen salió de su polla, el tío de había corrido de gusto, le quitamos la venda, luego el paracaídas y finalmente las pinzas de los pezones, la Mistress le dijo que lo dejaría atado para que se recuperara mientras nosotras descasábamos un poco, y allí le dejamos atado en la cruz, mientras nos íbamos a la cocina, yo estaba a cien, también quería correrme, mi polla la sentía húmeda y creo que goteaba dentro de las bragas de látex, ya que sentía la humedad entre mis piernas.

 

Nos fuimos a la cocina para hacer un café, y charlar un poco, la Mistress hablaba fuerte dejando al esclavo a la altura del betún, luego supe qué hacía quería que lo escuchara todo el esclavo, le seguí el juego intentando de hablar lo más femenino posible.

 

Cuando valimos él estaba allí atado en éxtasis, lo desatamos y lo pusimos a un potro que quedo atado pero en forma agachada, lo primero que hizo la Mistress es ponerle un enema con un liquido que no era agua seguramente, pues tenia color blanquinoso, mientras entraba el liquido el se retorcía y suplicaba que no pusiera más, cosa que la Mistress añadía a un más, note como su barriga se hinchaba y de sus ojos salían lágrimas, una vez terminado todo el liquido le dejo un plug adentro como los que solía usar en mí, era para que no saliera el líquido.

 

Al rato el pobre ya no podía más, suplicando, rogando la Mistress de dio una señal para que lo desatara mientras ella le decía que había aguantado menos de lo que esperaba, en la última atadura salió corriendo hacia el vestuario donde había un lavaba, era humillante ver correr a ese hombre de mediana edad mientras se ponía la mano en el trasero para que no se escapara nada.

 

Me dijo la Mistress que lo esperamos en la puerta para cuando saliera, cogió una esposas una máscara que parecía sacada de un mascara antiguas de una película de ciencia ficción un de una de guerra.

 

Nos pusimos al lado de la puerta uno en cada lado para que cuando saliera, no nos viera, y efectivamente al salir caímos detrás de él mientras yo le ataba las manos detrás de la espalda la Mistress le colocaba las mascara, una vez hecha la maniobra lo acompañamos a la sala Femdom donde lo atamos a una silla tipo las que utilizan los ginecólogos, y volvimos a torturarlos, las pinzas que no falten en los pezones, que por cierto ya los tenia muy sensibles, luego le conecto un tubo donde podía respirar y lo conecto a una botella con liquido dentro la respiración será rara, pues se oía el borboteo del agua, y su respiración era costosa, luego la Mistress juego con un poco con su cuerpo con unas velas tirándole cera por el cuerpo y como no por su polla.

 

Así si estuvimos un buen rato, cuando la Mistress se cansó, se puso un arnés y le dijo que era hora de follarlo como una puta que era, primero lubrico el dedo, entrando y saliendo del agujero, para finalmente poner esa enorme polla de plástico dentro de él como había hecho cada noche mi esposa, grito como un loco, también la falta de aire le estaba dejando huella, su polla se hincaba y estaba roja, y señores…. Pum volvió a explotar dejando rastros de su semen por todo el traje de látex de la Mistress.

 

La Mistress y yo lo desatamos, le quitamos todo y le obligo a lamer todos los restos de semen que había en el cuerpo de la Mistress y de la habitación, cuando hubo terminado le ayudamos a ponerse incorporarse y yo le ayude a llevarlo al vestuario, se le veía cansado, pero también feliz, había sido una sesión muy larga, cuando ya se hubo cambiado se despidió de nosotros y me dio las gracias con estas palabras “Gracias Mistress Susi”, que curioso hace una semana era un simple trabajador normal aburrido y ahora era o un Sissy maid o una Mistress, que gracia.

 

Al irse, la Mistress me dijo que me pusiera el uniforme de criada para limpiar todo aquello que recordara mi posición no era una Mistress si no una ayudante suya, había sido una bonita sesión como Mistress, quien sabe a lo mejor eso me iba, finalmente cuando hube terminado, me cambie, la Mistress me dijo que mañana tendríamos una sesión de internado y que debería pasar la noche allí, que ya hablaría con mis esposa para atarlo todo.

 

Cogí el bus, me dirigí a casa, entre, salude a mi esposa y me puse en posición para que me follara, ella me dijo que hoy no lo aria y que hiciera la comida, me sentí frustrado, lo quería, después de aquella sesión quería que me follara, no necesitaba, tampoco me podía tocar el cinturón de castidad lo impedía, comimos, y pasamos la tarde de compras con ella, no se me estaba volviendo mas sensible, la escuchaba más, parecía que actuaba mas como su amiga que como su marido, estuvimos toda la tarde por el centro de la ciudad ella probándose vestidos y yo diciéndole cual le quedaba mejor, cenamos en el centro y volvimos a casa, nos dimos las buenas noches y cada uno en su habitación.

 

¿Os gustaría saber como fue el internado?

sábado, 23 de mayo de 2026

Lenceria para Sissy

 







No lo volveré hacer Parte 7

 

Cuando llegamos de comer la Mistress me indico que me cambiara de ropa y buscara un traje de sissy maid lo más femenino posible y también que me pusiera la máscara que llevaba ayer, pues el nuevo cliente le gustaba ser un crossdress sumiso.

 

Subí a mi habitación y busque dentro de un armario, encontré un traje de sissy maid de color rosa, me puse unas bragas a juego, unos zapatos rosa también a juego, luego me puse la máscara, cuando baje por las escaleras la Mistress aun no había bajado, así que la espere en el centro de la sala, oí el característico ruido de los tacones, y cuando estuvo a la altura de mi visión, se había cambiado y llevaba un vestido largo de una sola pieza de color negro, con unos botines de charol negro, bajo y cuando estuvo a mi lado, dijo “Buena elección”, enseguida como si supiera que ya estábamos preparados sonó el timbre, me gire para abrí pero la Mistress dijo.

 

“Un momento… primero quiero hinchar la mordaza pues esta persona no debe saber quien eres realmente pues te conoce”

 

La hincho de manera que no pudiera salir ni un solo sonido de mi boca, me giré y abrí la puerta….!Dios mío!!!! Era mi anterior jefe, madre de amor hermoso! No me lo podía creer, allí estaba el muy cabron frente a la puerta, las veces que le hubiera dado un guantazo, me miro y dijo con su típica gilipollez

 

“He quedado con la Mistress, ¿Puedo pasar o no?”

 

Le hice una reverencia y lo acompañé al despacho, no podía hacer más, me hubiese gustado decirle unas cuantas cosas…. Al rato salió del despacho y me gire para acompañarlo al vestuario, pero la Mistress me reclamo

 

“Susi, cariño, ponle esto antes de que salga, tapara su zona genital”

 

Era una especie de saco de color rosa, con una cinta la cual se ataba, comprendí en seguida que era como el cinturón de castidad que llevaba puesto, pero esto era más humillante, se ponía todo dentro y se cerraba con un lazo la mar de femenino, ridiculizando sus partes dejando encerradas en ese saco de satén suave, así que entre en el vestuario y me quede esperando que estuviera desnudo… se quito el traje y sorpresa!!, llevaba un ridículo tanga negro de encaje de mujer y un sostén a juego pero minúsculo, se bajo el tanga y le puse la bolsa, quedaba todo ridículo, pues la bolsa era mas grande que el tanga, me pregunte si en el trabajo llevaba eso dentro de ese traje masculino que solía llevar.

 

Lo acompañar a la sala de Crossdress donde nos estaba esperando la Mistress en seguida ella le dijo que esa vestimenta no estaba a la altura de lo que esperaba y le dio unos bofetones, luego le hizo cambiarse por unas bragas con una ranura en las parte traseras y un sostén tipo antiguo que apretaba un montón, luego le hizo ponerse un corsé tipo victoriano y lo apretó al máximo para hacer que su figura quedara en cintura de avispa, se veía por su cara que le costaba respirar y también moverse, luego la Mistress busco unas enaguas y se las coloco, un vestido de una sola pieza y dentro del sostén unos pechos de silicona, luego unas medias de color blanco y unos zapatos de tacón los cuales era difícil de andar, le hizo moverse por la habitación y parecía un pato mareado, necesito de mi ayuda para andar por la habitación.

 

Luego le hizo que se sentara en un tocador como si fuese de una peluquería, lo maquillo extremadamente exagerado, se le veía mas como un drag Queen que más una mujer, quería que se sintiera humillado, no era un hombre ni una mujer…., luego le puso una peluca rubia, cuando hubo terminado, lo empezó a humillar verbalmente, así estuvo un buen rato, la verdad es que yo estaba gozando, me hubiese cogido la polla y me hubiese masturbado, pero no podía por el cinturón de castidad, aunque a veces mis manos lo acariciaban.

 

Cuando hubo terminado con él, la Mistress dijo que tenía hambre que fuésemos a comprar una bolsa de patatas y un refresco al supermercado de la esquina, me quede patidifuso, ¿salir de la casa? Así vestido….. bueno yo al menos no se me veía quien era pero él lo podían reconocer, curiosamente a él le gustaba la idea y se estaba poniendo cachondo, la Mistress le coloco un collar y atado al collar una cadena, la cual me la dio a mi para que lo arrastrara hasta el supermercado.

 

Salimos a la calle, el supermercado no estaba lejos, pero lo suficiente para pasar un rato de humillación, el trayecto hasta él, nos cruzamos con unas 5 personas que todas se hicieron notar que nos miraban y susurraban cosas, luego dentro del super, los clientes también murmuraban, en cambio la cajera para ella era una cosa normal seguramente estaba acostumbrada, compramos lo que había dicho, pago él, y volvimos.

 

Cuando llegamos, él estaba super excitado, la Mistress nos acompaño comiendo las patatas a la habitación y una vez allí le hizo tumbarse en una pequeña mesa que había en la esquina, le ato los pies separándolos, y luego la Mistress se puso un arnés con un gran consolador, le levanto la falda y se la recogió en la espalda, lo primero que hizo es hacerle chupar ese gran consolador, teníais que ver como chupaba con que ganas, luego la Mistress me hizo un giño con el ojo, y mientras él estaba en su mundo se me acerco y me quito el cinturón de castidad, no sabia porque, pero era la primera vez que estaba libre, tenia ganas de coger mi polla y empezar a machacar, pero me dijo que si me la tocaba me iría con ella a sala Femdom y tendría un gran castigo, así que no hice nada.

 

La Mistress se colocó detrás y de él, empezó a lubricar tanto el ano de él como el consolador, cuando estuvo a punto empezó a introducirlo dentro de él, se volvió loco empezó a suplicar que quería más y más, decía cosas como “Soy una puta, folleme, por dios si, que bueno, etc.”

 

La Mistress cogió un ritmo e iba haciendo el ritmo mientras el mas y mas se excitaba, en un momento dado dijo

 

“Puta! ¿Quieres chupar una polla de verdad?”

 

“SI!!!, Mistress, la quiero!!!, por favor!!!”

 

“Pues estas de suerte, Susi haz que te chupe tu polla!”

 

Sin pensarlo dos veces y con las ganas que tenia me acerque su boca y él también sin pensárselo empezó a chupármela, mientras la Mistress estaba detrás yo estaba delante, joder como la chupaba el tipo, era genial nadie en mi vida lo había hecho así, ni las novias que había tenido, ni mi mujer incluso ese día que fui con una profesional, dentro de mi mascara quería gritar pero la mordaza hacia su trabajo y solo salían pequeños sonido ahogados.

 

Finalmente él exploto de placer en el saco de satén que llevaba puesto y de inmediato yo me corrí fuertemente en su boca descargando toda mi leche acumulada de días de excitación.

 

“Pobre de ti puta que no te la tragues, esa leche te la tienes que beber enterita” dijo la Mistress aumentado su movimiento bruscamente, así que él se la trago.

 

Todo volvió a tranquilizarse como un rio después de una riada que poco a poco las aguas vuelven a su cauce normal, la Mistress saco el consolador, él no se movió de la mesa y yo me separe de él, buff que pasada de corrida y sesión…

 

Luego lo desatamos y la Mistress dijo que lo llevara a el vestidor para que se sacara todo, también el maquillaje y se duchara, lo acompañe y fui a recoger la habitación pues seguramente necesitaría tiempo para sacárselo todo y así fue.

 

Yo ya había terminado de recoger, cuando la Mistress vino y me llevo a su despacho, lo primero que hizo fue volver a colocarme el cinturón de castidad, luego desinflo la mordaza de mi boca, para poder charlar cómodamente los dos, mientras estábamos sentados en el despacho con la puerta abierta esperando que él saliera del vestuario, paso bastante tiempo, creo que el maquillaje le costo un tiempo sacarlo todo, porque cuando salió la cara la tenia roja de tanto frotar. Lo acompañe a la salida y con la mano se despidió de la Mistress y a mi me dio un beso en mi mano, mientras me decía gracias por dejarme chupar tu polla.

 

La verdad es que aun estaba en shock, si supiera quien soy, jajaja.

 

Limpie todo el desorden del vestuario, lo arregle y la Mistress me dijo que ya me podía cambiar y volver a casa, me quite el consolador que ya estaba acostumbrado a él y me puso mi ropa, volví a poner el plug que me había puesto mi mujer al salir, la verdad es que así como por la mañana era un objeto extraño dentro de mí, ahora me había acostumbrado a él y casi ni lo notaba.

 

Llegue a casa y mi esposa volvía a estar en el sofá pidiéndome que le diera sexo oral, cosa que hice al momento me estaba acostumbrado a todo ello, luego me baje las bragas, me puse en posición en la mesa y volvió a follarme como en día antes, era todo casi mecánico, esta vez ni me dolió e incluso no sentía nada, era como si no me afectara todo, incluso le di las gracias por hacérmelo y fingí que me lo estaba pasando bien…. Pensé un poco por mis adentros esto es lo que a algunas mujeres les pasa cuando su ¿marido quiere sexo? Son como mera carne la cual no les afecta nada y forma parte de su triste vida, todo esto y mas me pasaba por la cabeza mientras ella seguía envistiendo, ¿Qué me estaba pasando?, finalmente ella paro y dijo que si me había gustado, cosa que le dije “Si, amor” se fue, me subí las bragas, limpie la sala de estar, le lleve una cerveza, para luego seguir limpiando la cocina y preparando todo para mañana.

 

Le dije buenas noches y la deje en el salón viendo la televisión mientras yo me iba a mi habitación a dormir.

 

Mientras me dormía no podía parar de pensar.

 

¿Qué cliente vendrá mañana?