Ya me estaba habituando cada vez mas a mi rutina diaria está
acostumbrándome a todo y dentro de todo no era todo tan malo, al contrario esta
surgiendo en mi una faceta de las que no habría pensando nunca, me desperté, me
hizo el desayuno y también le hice a mi esposa, se lo lleve a la cama pues aun
no se había levantado, cosa que me agradeció y al girarme me dio un cachete en
el culo así un poco juguetón, luego mas tarde nos despedimos y volví a coger el
autobús para ir a casa de la Mistress.
Cuando llegue allí, la Mistress me dijo que hoy
tendríamos sesión de Femdom en la sala especial para eso, pero no me quería
como un sissy maid, si no que hoy seria también una domina, así que subimos a
mi estancia y me ayudo a ponerme un vestido de látex negro como el que ella
suele llevar, luego unas medias también de látex, unos zapatos de tacón negros
y sabéis de qué color eran las suelas?...........siiiii rojas!!! Que excitación,
luego me puso un corsé de látex y unos pechos también de látex, la mascara que
llevaba siempre me dijo que no me la pusiera en cambio me puso una de color
negro con los labios rojos, esta mascara llevaba incorporada unas trenzas
rubias a cada lado.
Mi mire al espejo y mi polla dentro de la jaula quería
explotar, además el ruido que hacia mientras andaba un sonido excitante y al
mismo tiempo erótico, luego la Mistress saco un rociador para ponerlo en el
vestido para que brillara, cuando hubo terminado conmigo, me dijo que le
ayudara a ella.
Nos fuimos a su habitación la cual aun no había entrado y
era mas normal de lo que me había imaginado, pero su armario era el sueño de
cualquier fetichista o mujer erótica, cogió un vestido de una sola pieza
también de color negro, luego un pequeño corpiño blanco, unos zapatos iguales
que los míos, pero ella las medias eran de seda, le ayude a ponérselo y
abrillantar el vestido como había hecho con el mío, luego cuando terminamos
fuimos abajo, tuve que practicar un poco el andar con esos zapatos pues era mas
altos que los anteriores, y luego estaba el movimiento del vestido que limitaba
mi andar.
Cuando llegamos abajo tuvimos que esperar un rato al
cliente, aprovechamos para hablar sobre nosotros y a conocernos como amigos no
como Mistress / esclavo o sissy, la verdad que esta charla me gusto mucho se
notaba que era una mujer con carrera, pues se la veía muy inteligente, al fin sonó
el timbre.
Le abrí la puerta y encontré un hombre el cual me sonaba
un montón pero no lograba saber quien era, le hice una reverencia y le invite a
entrar, lo acompañe al despacho y cuando me gire para irme, la Mistress me dijo
que me quedara a su lado.
Me presento como la Mistress Susi, una amiga de fuera de
la ciudad que había venido como él había pedido que fuesen 2 Mistress que lo
sometieran, después de hablar con él, establecer los límites, la palabra de
seguridad (se ve que en estas sesiones suelen haber una palabra la cual se dice
cuando se ha pasado un limite y el cliente ya no goza si no que tienen miedo o
le hace mas daño del que él quiere), luego relleno un cuestionario de
consentimientos de la ley de protección de datos y finalmente le pago los
honorarios……..ahora entendía lo que la Mistress me pagaba esas personas pagaban
mucho dinero por sesión.
Este no lo tuve que acompañar al vestuario, sabia el
camino de sobra, se fue solo abrió la puerta del vestuario y luego mientras se
estaba cambiando la Mistress se espero a fuera conmigo, me dijo que debía ser
un reservado sobre quien era, pues era una persona muy importante políticamente…..luego
fue cuando recordé donde lo había visto, era el secretario de defensa del
gobierno, madre mía, unas de las personas de mas poder en el país.
Cuando salió llevaba puesto solo unos calzoncillos de látex,
Justo al instante lo primero que recibió de la Mistress fue un bofetón y una
reprimenda por hacernos esperar, luego le obligo a que me besara los pies,
mientras ella lo azotaba en el trasero, allí tenia aquella persona tan
importante, de rodillas besándome los pies, mientras se disculpaba del retraso.
Luego sin dejar que se levantara le hicimos que se
arrastrara hasta la habitación Femdom, una vez allí, le dijo que se pusiera en
la cruz de san Andrés, (para los que no sepan que es…como yo era, son dos
maderas en forma de cruz, la parte superior se le atan las manos y las inferior
los pies) una vez que estuvo inmovilizado, la Mistress le puso una mordaza en
la boca diciendo que estaba harta de oírlo, luego le puso unas pinzas en los
pezones con una cadena que las unía, luego me dio la cadena y me dio
instrucciones para tirara de ella de vez en cuando, cada vez que lo hacia el gemía
y suplicaba, era curioso pero mi lado sádico salía a la luz.
Mientras jugaba con los pezones, la Mistress le puso una
especie de paracaídas en los huevos con unas pesas que hacían que sus pelotas
se estiraran había abajo, joder el tío gritaba de placer mientras pedía mas y
mas y daba gracias a los dos por ser …… como decirlo……¿sádicas?
La mordaza de la boca hacia que solo se pudiera oír
palabras confusas al mismo tiempo empezaba a caer baba por los costados, la
cual iba a su pecho desnudo y las Mistress con el dedo enguantado en látex lo movía
alrededor de sus pezones aprisionados por las pinzas, pasamos bastante rato
jugando con los pezones, y las pelotas, finalmente lo desato para hacer que se
girara y volver a atarlo.
Cogió dos látigos de la estantería y me entrego uno a mí,
nos fuimos turnando yo pegaba con miedo así casi de mentira, pero la Mistress
si que pegaba fuerte, estaba dejando unas marcas impresionantes, luego de
insultarle un poco y decirle que era de su propiedad dijo que tenia que hacer
una cosa para que no se lo olvidara de quien era.
Se giro y saco un hierro con una inicial en un extremo, y
por el otro un mango de madera parecía aquellos hierros los cuales se utilizan
para marcar ganado, luego con una especie de soplete lo dejo que se calentara,
mientras le decía cosas que lo volvían loco, lo humillaba, lo insultaba, le
decía lo poco que valía….etc.
Cuando el hierro estuvo al rojo vivo, lo saco y le acerco
a la cara para que lo pudiera ver, lo miro con horror pero no dijo la palabra
de seguridad solo suplico y rogo que no lo hiciera llorando, en ese momento la
Mistress me dijo que le tapara los ojos, cogí una especia de venda de cuero
pensada para tapar la visión y se la puse, él se movía para evitar que se la
pusiera, pero como estaba atado por mucho que se moviera no podía hacer nada,
finalmente se la puso.
La Mistress se fue a la nevera y cogió un cubo de hielo,
le acerco el hierro candente a la piel para que notara el calor, pero en el
ultimo momento lo retiro para poner en su lugar el hielo, y me miro riendo, me
imagino que en el estado que estaba el esclavo se pensó que de verdad lo estaba
marcando, unos gritos ahogados salieron de su boca, y al mismo tiempo un chorro
de semen salió de su polla, el tío de había corrido de gusto, le quitamos la
venda, luego el paracaídas y finalmente las pinzas de los pezones, la Mistress
le dijo que lo dejaría atado para que se recuperara mientras nosotras
descasábamos un poco, y allí le dejamos atado en la cruz, mientras nos íbamos a
la cocina, yo estaba a cien, también quería correrme, mi polla la sentía húmeda
y creo que goteaba dentro de las bragas de látex, ya que sentía la humedad
entre mis piernas.
Nos fuimos a la cocina para hacer un café, y charlar un
poco, la Mistress hablaba fuerte dejando al esclavo a la altura del betún,
luego supe qué hacía quería que lo escuchara todo el esclavo, le seguí el juego
intentando de hablar lo más femenino posible.
Cuando valimos él estaba allí atado en éxtasis, lo
desatamos y lo pusimos a un potro que quedo atado pero en forma agachada, lo
primero que hizo la Mistress es ponerle un enema con un liquido que no era agua
seguramente, pues tenia color blanquinoso, mientras entraba el liquido el se retorcía
y suplicaba que no pusiera más, cosa que la Mistress añadía a un más, note como
su barriga se hinchaba y de sus ojos salían lágrimas, una vez terminado todo el
liquido le dejo un plug adentro como los que solía usar en mí, era para que no
saliera el líquido.
Al rato el pobre ya no podía más, suplicando, rogando la
Mistress de dio una señal para que lo desatara mientras ella le decía que había
aguantado menos de lo que esperaba, en la última atadura salió corriendo hacia
el vestuario donde había un lavaba, era humillante ver correr a ese hombre de
mediana edad mientras se ponía la mano en el trasero para que no se escapara
nada.
Me dijo la Mistress que lo esperamos en la puerta para
cuando saliera, cogió una esposas una máscara que parecía sacada de un mascara antiguas
de una película de ciencia ficción un de una de guerra.
Nos pusimos al lado de la puerta uno en cada lado para
que cuando saliera, no nos viera, y efectivamente al salir caímos detrás de él
mientras yo le ataba las manos detrás de la espalda la Mistress le colocaba las
mascara, una vez hecha la maniobra lo acompañamos a la sala Femdom donde lo
atamos a una silla tipo las que utilizan los ginecólogos, y volvimos a
torturarlos, las pinzas que no falten en los pezones, que por cierto ya los
tenia muy sensibles, luego le conecto un tubo donde podía respirar y lo conecto
a una botella con liquido dentro la respiración será rara, pues se oía el
borboteo del agua, y su respiración era costosa, luego la Mistress juego con un
poco con su cuerpo con unas velas tirándole cera por el cuerpo y como no por su
polla.
Así si estuvimos un buen rato, cuando la Mistress se cansó,
se puso un arnés y le dijo que era hora de follarlo como una puta que era,
primero lubrico el dedo, entrando y saliendo del agujero, para finalmente poner
esa enorme polla de plástico dentro de él como había hecho cada noche mi esposa,
grito como un loco, también la falta de aire le estaba dejando huella, su polla
se hincaba y estaba roja, y señores…. Pum volvió a explotar dejando rastros de
su semen por todo el traje de látex de la Mistress.
La Mistress y yo lo desatamos, le quitamos todo y le
obligo a lamer todos los restos de semen que había en el cuerpo de la Mistress
y de la habitación, cuando hubo terminado le ayudamos a ponerse incorporarse y
yo le ayude a llevarlo al vestuario, se le veía cansado, pero también feliz, había
sido una sesión muy larga, cuando ya se hubo cambiado se despidió de nosotros y
me dio las gracias con estas palabras “Gracias Mistress Susi”, que curioso hace
una semana era un simple trabajador normal aburrido y ahora era o un Sissy maid
o una Mistress, que gracia.
Al irse, la Mistress me dijo que me pusiera el uniforme
de criada para limpiar todo aquello que recordara mi posición no era una
Mistress si no una ayudante suya, había sido una bonita sesión como Mistress,
quien sabe a lo mejor eso me iba, finalmente cuando hube terminado, me cambie,
la Mistress me dijo que mañana tendríamos una sesión de internado y que debería
pasar la noche allí, que ya hablaría con mis esposa para atarlo todo.
Cogí el bus, me dirigí a casa, entre, salude a mi esposa
y me puse en posición para que me follara, ella me dijo que hoy no lo aria y
que hiciera la comida, me sentí frustrado, lo quería, después de aquella sesión
quería que me follara, no necesitaba, tampoco me podía tocar el cinturón de castidad
lo impedía, comimos, y pasamos la tarde de compras con ella, no se me estaba
volviendo mas sensible, la escuchaba más, parecía que actuaba mas como su amiga
que como su marido, estuvimos toda la tarde por el centro de la ciudad ella
probándose vestidos y yo diciéndole cual le quedaba mejor, cenamos en el centro
y volvimos a casa, nos dimos las buenas noches y cada uno en su habitación.
¿Os gustaría saber como fue el internado?
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