sábado, 23 de mayo de 2026

No lo volveré hacer Parte 7

 

Cuando llegamos de comer la Mistress me indico que me cambiara de ropa y buscara un traje de sissy maid lo más femenino posible y también que me pusiera la máscara que llevaba ayer, pues el nuevo cliente le gustaba ser un crossdress sumiso.

 

Subí a mi habitación y busque dentro de un armario, encontré un traje de sissy maid de color rosa, me puse unas bragas a juego, unos zapatos rosa también a juego, luego me puse la máscara, cuando baje por las escaleras la Mistress aun no había bajado, así que la espere en el centro de la sala, oí el característico ruido de los tacones, y cuando estuvo a la altura de mi visión, se había cambiado y llevaba un vestido largo de una sola pieza de color negro, con unos botines de charol negro, bajo y cuando estuvo a mi lado, dijo “Buena elección”, enseguida como si supiera que ya estábamos preparados sonó el timbre, me gire para abrí pero la Mistress dijo.

 

“Un momento… primero quiero hinchar la mordaza pues esta persona no debe saber quien eres realmente pues te conoce”

 

La hincho de manera que no pudiera salir ni un solo sonido de mi boca, me giré y abrí la puerta….!Dios mío!!!! Era mi anterior jefe, madre de amor hermoso! No me lo podía creer, allí estaba el muy cabron frente a la puerta, las veces que le hubiera dado un guantazo, me miro y dijo con su típica gilipollez

 

“He quedado con la Mistress, ¿Puedo pasar o no?”

 

Le hice una reverencia y lo acompañé al despacho, no podía hacer más, me hubiese gustado decirle unas cuantas cosas…. Al rato salió del despacho y me gire para acompañarlo al vestuario, pero la Mistress me reclamo

 

“Susi, cariño, ponle esto antes de que salga, tapara su zona genital”

 

Era una especie de saco de color rosa, con una cinta la cual se ataba, comprendí en seguida que era como el cinturón de castidad que llevaba puesto, pero esto era más humillante, se ponía todo dentro y se cerraba con un lazo la mar de femenino, ridiculizando sus partes dejando encerradas en ese saco de satén suave, así que entre en el vestuario y me quede esperando que estuviera desnudo… se quito el traje y sorpresa!!, llevaba un ridículo tanga negro de encaje de mujer y un sostén a juego pero minúsculo, se bajo el tanga y le puse la bolsa, quedaba todo ridículo, pues la bolsa era mas grande que el tanga, me pregunte si en el trabajo llevaba eso dentro de ese traje masculino que solía llevar.

 

Lo acompañar a la sala de Crossdress donde nos estaba esperando la Mistress en seguida ella le dijo que esa vestimenta no estaba a la altura de lo que esperaba y le dio unos bofetones, luego le hizo cambiarse por unas bragas con una ranura en las parte traseras y un sostén tipo antiguo que apretaba un montón, luego le hizo ponerse un corsé tipo victoriano y lo apretó al máximo para hacer que su figura quedara en cintura de avispa, se veía por su cara que le costaba respirar y también moverse, luego la Mistress busco unas enaguas y se las coloco, un vestido de una sola pieza y dentro del sostén unos pechos de silicona, luego unas medias de color blanco y unos zapatos de tacón los cuales era difícil de andar, le hizo moverse por la habitación y parecía un pato mareado, necesito de mi ayuda para andar por la habitación.

 

Luego le hizo que se sentara en un tocador como si fuese de una peluquería, lo maquillo extremadamente exagerado, se le veía mas como un drag Queen que más una mujer, quería que se sintiera humillado, no era un hombre ni una mujer…., luego le puso una peluca rubia, cuando hubo terminado, lo empezó a humillar verbalmente, así estuvo un buen rato, la verdad es que yo estaba gozando, me hubiese cogido la polla y me hubiese masturbado, pero no podía por el cinturón de castidad, aunque a veces mis manos lo acariciaban.

 

Cuando hubo terminado con él, la Mistress dijo que tenía hambre que fuésemos a comprar una bolsa de patatas y un refresco al supermercado de la esquina, me quede patidifuso, ¿salir de la casa? Así vestido….. bueno yo al menos no se me veía quien era pero él lo podían reconocer, curiosamente a él le gustaba la idea y se estaba poniendo cachondo, la Mistress le coloco un collar y atado al collar una cadena, la cual me la dio a mi para que lo arrastrara hasta el supermercado.

 

Salimos a la calle, el supermercado no estaba lejos, pero lo suficiente para pasar un rato de humillación, el trayecto hasta él, nos cruzamos con unas 5 personas que todas se hicieron notar que nos miraban y susurraban cosas, luego dentro del super, los clientes también murmuraban, en cambio la cajera para ella era una cosa normal seguramente estaba acostumbrada, compramos lo que había dicho, pago él, y volvimos.

 

Cuando llegamos, él estaba super excitado, la Mistress nos acompaño comiendo las patatas a la habitación y una vez allí le hizo tumbarse en una pequeña mesa que había en la esquina, le ato los pies separándolos, y luego la Mistress se puso un arnés con un gran consolador, le levanto la falda y se la recogió en la espalda, lo primero que hizo es hacerle chupar ese gran consolador, teníais que ver como chupaba con que ganas, luego la Mistress me hizo un giño con el ojo, y mientras él estaba en su mundo se me acerco y me quito el cinturón de castidad, no sabia porque, pero era la primera vez que estaba libre, tenia ganas de coger mi polla y empezar a machacar, pero me dijo que si me la tocaba me iría con ella a sala Femdom y tendría un gran castigo, así que no hice nada.

 

La Mistress se colocó detrás y de él, empezó a lubricar tanto el ano de él como el consolador, cuando estuvo a punto empezó a introducirlo dentro de él, se volvió loco empezó a suplicar que quería más y más, decía cosas como “Soy una puta, folleme, por dios si, que bueno, etc.”

 

La Mistress cogió un ritmo e iba haciendo el ritmo mientras el mas y mas se excitaba, en un momento dado dijo

 

“Puta! ¿Quieres chupar una polla de verdad?”

 

“SI!!!, Mistress, la quiero!!!, por favor!!!”

 

“Pues estas de suerte, Susi haz que te chupe tu polla!”

 

Sin pensarlo dos veces y con las ganas que tenia me acerque su boca y él también sin pensárselo empezó a chupármela, mientras la Mistress estaba detrás yo estaba delante, joder como la chupaba el tipo, era genial nadie en mi vida lo había hecho así, ni las novias que había tenido, ni mi mujer incluso ese día que fui con una profesional, dentro de mi mascara quería gritar pero la mordaza hacia su trabajo y solo salían pequeños sonido ahogados.

 

Finalmente él exploto de placer en el saco de satén que llevaba puesto y de inmediato yo me corrí fuertemente en su boca descargando toda mi leche acumulada de días de excitación.

 

“Pobre de ti puta que no te la tragues, esa leche te la tienes que beber enterita” dijo la Mistress aumentado su movimiento bruscamente, así que él se la trago.

 

Todo volvió a tranquilizarse como un rio después de una riada que poco a poco las aguas vuelven a su cauce normal, la Mistress saco el consolador, él no se movió de la mesa y yo me separe de él, buff que pasada de corrida y sesión…

 

Luego lo desatamos y la Mistress dijo que lo llevara a el vestidor para que se sacara todo, también el maquillaje y se duchara, lo acompañe y fui a recoger la habitación pues seguramente necesitaría tiempo para sacárselo todo y así fue.

 

Yo ya había terminado de recoger, cuando la Mistress vino y me llevo a su despacho, lo primero que hizo fue volver a colocarme el cinturón de castidad, luego desinflo la mordaza de mi boca, para poder charlar cómodamente los dos, mientras estábamos sentados en el despacho con la puerta abierta esperando que él saliera del vestuario, paso bastante tiempo, creo que el maquillaje le costo un tiempo sacarlo todo, porque cuando salió la cara la tenia roja de tanto frotar. Lo acompañe a la salida y con la mano se despidió de la Mistress y a mi me dio un beso en mi mano, mientras me decía gracias por dejarme chupar tu polla.

 

La verdad es que aun estaba en shock, si supiera quien soy, jajaja.

 

Limpie todo el desorden del vestuario, lo arregle y la Mistress me dijo que ya me podía cambiar y volver a casa, me quite el consolador que ya estaba acostumbrado a él y me puso mi ropa, volví a poner el plug que me había puesto mi mujer al salir, la verdad es que así como por la mañana era un objeto extraño dentro de mí, ahora me había acostumbrado a él y casi ni lo notaba.

 

Llegue a casa y mi esposa volvía a estar en el sofá pidiéndome que le diera sexo oral, cosa que hice al momento me estaba acostumbrado a todo ello, luego me baje las bragas, me puse en posición en la mesa y volvió a follarme como en día antes, era todo casi mecánico, esta vez ni me dolió e incluso no sentía nada, era como si no me afectara todo, incluso le di las gracias por hacérmelo y fingí que me lo estaba pasando bien…. Pensé un poco por mis adentros esto es lo que a algunas mujeres les pasa cuando su ¿marido quiere sexo? Son como mera carne la cual no les afecta nada y forma parte de su triste vida, todo esto y mas me pasaba por la cabeza mientras ella seguía envistiendo, ¿Qué me estaba pasando?, finalmente ella paro y dijo que si me había gustado, cosa que le dije “Si, amor” se fue, me subí las bragas, limpie la sala de estar, le lleve una cerveza, para luego seguir limpiando la cocina y preparando todo para mañana.

 

Le dije buenas noches y la deje en el salón viendo la televisión mientras yo me iba a mi habitación a dormir.

 

Mientras me dormía no podía parar de pensar.

 

¿Qué cliente vendrá mañana?

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