Cuando llegamos de comer la Mistress me indico que me
cambiara de ropa y buscara un traje de sissy maid lo más femenino posible y
también que me pusiera la máscara que llevaba ayer, pues el nuevo cliente le
gustaba ser un crossdress sumiso.
Subí a mi habitación y busque dentro de un armario,
encontré un traje de sissy maid de color rosa, me puse unas bragas a juego,
unos zapatos rosa también a juego, luego me puse la máscara, cuando baje por
las escaleras la Mistress aun no había bajado, así que la espere en el centro
de la sala, oí el característico ruido de los tacones, y cuando estuvo a la
altura de mi visión, se había cambiado y llevaba un vestido largo de una sola
pieza de color negro, con unos botines de charol negro, bajo y cuando estuvo a
mi lado, dijo “Buena elección”, enseguida como si supiera que ya estábamos
preparados sonó el timbre, me gire para abrí pero la Mistress dijo.
“Un momento… primero quiero hinchar la mordaza pues esta
persona no debe saber quien eres realmente pues te conoce”
La hincho de manera que no pudiera salir ni un solo
sonido de mi boca, me giré y abrí la puerta….!Dios mío!!!! Era mi anterior
jefe, madre de amor hermoso! No me lo podía creer, allí estaba el muy cabron
frente a la puerta, las veces que le hubiera dado un guantazo, me miro y dijo
con su típica gilipollez
“He quedado con la Mistress, ¿Puedo pasar o no?”
Le hice una reverencia y lo acompañé al despacho, no
podía hacer más, me hubiese gustado decirle unas cuantas cosas…. Al rato salió
del despacho y me gire para acompañarlo al vestuario, pero la Mistress me
reclamo
“Susi, cariño, ponle esto antes de que salga, tapara su
zona genital”
Era una especie de saco de color rosa, con una cinta la
cual se ataba, comprendí en seguida que era como el cinturón de castidad que
llevaba puesto, pero esto era más humillante, se ponía todo dentro y se cerraba
con un lazo la mar de femenino, ridiculizando sus partes dejando encerradas en ese
saco de satén suave, así que entre en el vestuario y me quede esperando que
estuviera desnudo… se quito el traje y sorpresa!!, llevaba un ridículo tanga
negro de encaje de mujer y un sostén a juego pero minúsculo, se bajo el tanga y
le puse la bolsa, quedaba todo ridículo, pues la bolsa era mas grande que el
tanga, me pregunte si en el trabajo llevaba eso dentro de ese traje masculino
que solía llevar.
Lo acompañar a la sala de Crossdress donde nos estaba
esperando la Mistress en seguida ella le dijo que esa vestimenta no estaba a la
altura de lo que esperaba y le dio unos bofetones, luego le hizo cambiarse por
unas bragas con una ranura en las parte traseras y un sostén tipo antiguo que
apretaba un montón, luego le hizo ponerse un corsé tipo victoriano y lo apretó
al máximo para hacer que su figura quedara en cintura de avispa, se veía por su
cara que le costaba respirar y también moverse, luego la Mistress busco unas enaguas
y se las coloco, un vestido de una sola pieza y dentro del sostén unos pechos de
silicona, luego unas medias de color blanco y unos zapatos de tacón los cuales
era difícil de andar, le hizo moverse por la habitación y parecía un pato
mareado, necesito de mi ayuda para andar por la habitación.
Luego le hizo que se sentara en un tocador como si fuese
de una peluquería, lo maquillo extremadamente exagerado, se le veía mas como un
drag Queen que más una mujer, quería que se sintiera humillado, no era un
hombre ni una mujer…., luego le puso una peluca rubia, cuando hubo terminado,
lo empezó a humillar verbalmente, así estuvo un buen rato, la verdad es que yo
estaba gozando, me hubiese cogido la polla y me hubiese masturbado, pero no
podía por el cinturón de castidad, aunque a veces mis manos lo acariciaban.
Cuando hubo terminado con él, la Mistress dijo que tenía
hambre que fuésemos a comprar una bolsa de patatas y un refresco al supermercado
de la esquina, me quede patidifuso, ¿salir de la casa? Así vestido….. bueno yo
al menos no se me veía quien era pero él lo podían reconocer, curiosamente a él
le gustaba la idea y se estaba poniendo cachondo, la Mistress le coloco un
collar y atado al collar una cadena, la cual me la dio a mi para que lo
arrastrara hasta el supermercado.
Salimos a la calle, el supermercado no estaba lejos, pero
lo suficiente para pasar un rato de humillación, el trayecto hasta él, nos
cruzamos con unas 5 personas que todas se hicieron notar que nos miraban y
susurraban cosas, luego dentro del super, los clientes también murmuraban, en
cambio la cajera para ella era una cosa normal seguramente estaba acostumbrada,
compramos lo que había dicho, pago él, y volvimos.
Cuando llegamos, él estaba super excitado, la Mistress
nos acompaño comiendo las patatas a la habitación y una vez allí le hizo
tumbarse en una pequeña mesa que había en la esquina, le ato los pies separándolos,
y luego la Mistress se puso un arnés con un gran consolador, le levanto la
falda y se la recogió en la espalda, lo primero que hizo es hacerle chupar ese
gran consolador, teníais que ver como chupaba con que ganas, luego la Mistress
me hizo un giño con el ojo, y mientras él estaba en su mundo se me acerco y me
quito el cinturón de castidad, no sabia porque, pero era la primera vez que
estaba libre, tenia ganas de coger mi polla y empezar a machacar, pero me dijo
que si me la tocaba me iría con ella a sala Femdom y tendría un gran castigo, así
que no hice nada.
La Mistress se colocó detrás y de él, empezó a lubricar
tanto el ano de él como el consolador, cuando estuvo a punto empezó a
introducirlo dentro de él, se volvió loco empezó a suplicar que quería más y más,
decía cosas como “Soy una puta, folleme, por dios si, que bueno, etc.”
La Mistress cogió un ritmo e iba haciendo el ritmo
mientras el mas y mas se excitaba, en un momento dado dijo
“Puta! ¿Quieres chupar una polla de verdad?”
“SI!!!, Mistress, la quiero!!!, por favor!!!”
“Pues estas de suerte, Susi haz que te chupe tu polla!”
Sin pensarlo dos veces y con las ganas que tenia me
acerque su boca y él también sin pensárselo empezó a chupármela, mientras la
Mistress estaba detrás yo estaba delante, joder como la chupaba el tipo, era
genial nadie en mi vida lo había hecho así, ni las novias que había tenido, ni
mi mujer incluso ese día que fui con una profesional, dentro de mi mascara
quería gritar pero la mordaza hacia su trabajo y solo salían pequeños sonido
ahogados.
Finalmente él exploto de placer en el saco de satén que llevaba
puesto y de inmediato yo me corrí fuertemente en su boca descargando toda mi
leche acumulada de días de excitación.
“Pobre de ti puta que no te la tragues, esa leche te la
tienes que beber enterita” dijo la Mistress aumentado su movimiento bruscamente,
así que él se la trago.
Todo volvió a tranquilizarse como un rio después de una
riada que poco a poco las aguas vuelven a su cauce normal, la Mistress saco el
consolador, él no se movió de la mesa y yo me separe de él, buff que pasada de
corrida y sesión…
Luego lo desatamos y la Mistress dijo que lo llevara a el
vestidor para que se sacara todo, también el maquillaje y se duchara, lo
acompañe y fui a recoger la habitación pues seguramente necesitaría tiempo para
sacárselo todo y así fue.
Yo ya había terminado de recoger, cuando la Mistress vino
y me llevo a su despacho, lo primero que hizo fue volver a colocarme el
cinturón de castidad, luego desinflo la mordaza de mi boca, para poder charlar cómodamente
los dos, mientras estábamos sentados en el despacho con la puerta abierta
esperando que él saliera del vestuario, paso bastante tiempo, creo que el maquillaje
le costo un tiempo sacarlo todo, porque cuando salió la cara la tenia roja de
tanto frotar. Lo acompañe a la salida y con la mano se despidió de la Mistress
y a mi me dio un beso en mi mano, mientras me decía gracias por dejarme chupar
tu polla.
La verdad es que aun estaba en shock, si supiera quien
soy, jajaja.
Limpie todo el desorden del vestuario, lo arregle y la
Mistress me dijo que ya me podía cambiar y volver a casa, me quite el
consolador que ya estaba acostumbrado a él y me puso mi ropa, volví a poner el
plug que me había puesto mi mujer al salir, la verdad es que así como por la
mañana era un objeto extraño dentro de mí, ahora me había acostumbrado a él y
casi ni lo notaba.
Llegue a casa y mi esposa volvía a estar en el sofá
pidiéndome que le diera sexo oral, cosa que hice al momento me estaba
acostumbrado a todo ello, luego me baje las bragas, me puse en posición en la
mesa y volvió a follarme como en día antes, era todo casi mecánico, esta vez ni
me dolió e incluso no sentía nada, era como si no me afectara todo, incluso le
di las gracias por hacérmelo y fingí que me lo estaba pasando bien…. Pensé un
poco por mis adentros esto es lo que a algunas mujeres les pasa cuando su
¿marido quiere sexo? Son como mera carne la cual no les afecta nada y forma
parte de su triste vida, todo esto y mas me pasaba por la cabeza mientras ella
seguía envistiendo, ¿Qué me estaba pasando?, finalmente ella paro y dijo que si
me había gustado, cosa que le dije “Si, amor” se fue, me subí las bragas,
limpie la sala de estar, le lleve una cerveza, para luego seguir limpiando la
cocina y preparando todo para mañana.
Le dije buenas noches y la deje en el salón viendo la
televisión mientras yo me iba a mi habitación a dormir.
Mientras me dormía no podía parar de pensar.
¿Qué cliente vendrá mañana?
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