sábado, 9 de mayo de 2026

No lo volveré hacer Parte 5

 

Una vez ya en la sala de estar parecía que el cliente como si lo hubiera sabido…llamo a la puerta, la Mistress se fue a su despacho, mientras me dirigía a la puerta, abrí la puerta haciéndole una reverencia…..oh!oh!oh!, ¡Era mi banquero! Si el director de la sucursal bancaria donde yo tenia cuenta, buff… suerte que llevaba la mascara que no sabia quien era, me hizo gracia saber que era una persona que le gustara eso, me devolvió de malas maneras el saludo, si, se que es un borde, siempre lo ha sido y siempre se ha creído que era mejor que los demás, si la gente supiera que visita estos lugares…..

 

Lo acompañe al despacho de la Mistress, donde ella lo esperaba me hizo un gesto con la mano para que esperara fuera de la puerta, me dirigí a la puerta y cuando me gire para cerrarla, vi como se arrodillaba y le besaba los pies.

 

Después de un largo rato, sentí la campañilla donde indicaba que debía entrar, abrí la puerta e hice la reverencia de rigor.

 

“Susi, lleva al señor al vestuario, pues te tiene que cambiar para la sesión”

 

Mientras me acercaba a él vi un montón de dinero que guardaba la Mistress en una caja de al lado del escritorio, me puse delante de él y lo acompañe, abrí la puerta del despacho….cruzamos el salón…..le abrí la puerta del vestuario, entre y abrí las luces, volví a salir a esperar fuera para que el me lo indicara. Mientras salía vi a la Mistress salir hacia arriba al primer piso y desaparecer en él.

 

Al rato oí una voz que decía “Estoy listo….” Entre en la habitación y volví a alegrarme de llevar la máscara, pues por dentro me partía de risa, que lastima de no poder hacer fotos, allí estaba ese prepotente hombre… allí desnudo con un tanga de cuero negro y todo lleno de pelo, un hombre que por su despacho había pasado un montón de gente y había cambiado su vidas con una simple firma.

 

Me siguió como un perrito hacia la sala Pony, le indique que se quedara allí de pie con mi mano, ya que no podía hablar, estuvimos varios minutos allí esperando, el puso las manos detrás de la espalda y se quedo quieto como una estatua…seguramente venia aquí a menudo.

 

Se abrió la puerta y apareció la Mistress que se había cambiado de ropa, ahora llevaba un corsé negro de cuero, con unos pantalones de hípica y unas botas de amazona con espuelas, el pelo se lo había recogido en una cola de caballo, que idóneo ¿No?, cuando entro enseguida vi al esclavo que se ponía nervioso.

 

La Mistress se le acercó y le empezó hablar, el esclavo temblaba no se si de miedo o de emoción, se fue a un lado y cogió una fusta, y jugo con él unos minutos dando pequeños golpes, luego se fue a otro armario donde había diferente utensilios, saco unas botas donde la suela será como una herradura de caballo y el talón quedaba colgado, le puso la primera, y luego la segunda, eso hizo que aumentara de estatura un poco.

 

Luego cogió un arnés y le coloco por el cuerpo, me dio instrucciones para que la ayudara a colocarlo, finalmente quedo puesto por todo su cuerpo, luego se fue a otro armario y saco unas pinzas para los pezones y una especie de consolador que acaba en forma de cola de caballo, le puso las pinzas, por la cara debían hacer daño, luego con un simple chasquido de dedos él se abrió de piernas y se inclino para recibir ese consolador, la Mistress lo lubrico un poco para luego metérselo hasta el fondo, él no dijo nada pero sus ojos hablaban sabía que le molestaba.

 

Luego se fue a otro armario y saco un artilugio que era una especie de arnés con un consolador en curva, por lo que entendí a verlo eso se movía hacia dentro y fuera de una especie de arandela, se lo coloco en la cabeza y el consolador quedo alojado en su boca, luego la Mistress hizo la prueba estirando de una riendas y vi como entraba en su boca totalmente oyendo el típico sonido de atragantarse al momento, por dentro de mi me estaba divirtiendo y curiosamente también me excitaba sentía como mi polla quería explotar dentro de la jaula que lo oprimía.

 

Estuvo jugando con él, unos latigazos, unos movimientos como si fuera un caballo durante rato, le hacia mover las manos como si relinchara, los pies como si galopara, así que la Mistress estuvo satisfecha, luego por la puerta lateral salimos al jardín, fuimos al centro de el donde había una estaca en medio, ato las riendas a la estaba y hizo que diera vueltas mientras que con un látigo le golpeaba fuertemente, veo las marcas en su piel, al mismo tiempo que intentaba quejarse, estuvimos un rato allí, a la Mistress le dio sed y me envió a por un refresco, cuando volví ella estaba con una manguera tirándole agua al cuerpo del pony, la Mistress bebió y cogió al esclavo por las riendas y se lo llevo a una especie de cobertizo, una vez allí me dijo que fuese allí para ayudarle.

 

Cuando llegue había un carruaje dentro del cobertizo me dijo que debía atarlo al arnés del esclavo, ella lo hacía mientras yo le ayudaba a asegurando todo, una vez puesto subió al carruaje y me izo señas para que subiera a su lado y allí me ves subido en carruaje vestido como una chica, mientras aquel poderoso hombre de negocios que tanto me había hecho sudar con sus créditos y sus malas maneras cuando estaba en numero rojos tiraba del carruaje humillantemente, corrimos por el jardín varios minutos, la Mistress le ordenaba como debía caminar, correr o incluso galopar, entre tanto traqueteo, mi polla, mis pechos y yo estaba en éxtasis quería correrme, estaba a cien……

 

Finalmente todo termino, acompañe al esclavo al vestuario, lo espere fuera, mientras se estaba cambiando llevo la Mistress y se puso a mi lado.

 

“¿Te ha gustado el primer día a mi servicio?, ¿Lo has reconocido?”

 

Asentí con la cabeza… entonces el salió y lo primero que hizo es arrodillarse a los pies de la Mistress para besarlos y darle las gracias, cuando se fue a levantar, le hizo que también besara mis pies…..si, allí lo tenia el hijo de la gran…..a mis pies besándolos, era una sensación que me gustaba, no quería que terminara el día.

 

Cuando se fue, la Mistress me ayudo a quitarme todo el atuendo y a volverme a vestir para irme a mi casa, sin antes decirme

 

“Bien, sigue así, creo que vamos a formar un gran equipo y los dos ganaremos mucho dinero”

 

Cogí un taxi para llegar a casa, pues con lo que ganaba me lo podía permitir y también ya era tarde, cuando llegué a casa, entre en la sala de estar y allí estaba mi esposa bebiendo, y vestía unos pantalones de cuero, un top de cuero y entre las piernas atado con un arnés había un consolador mas grande que mi polla.

 

“Ven…esposo mío, creo que necesitas un poco sexo, ya que conozco a la Mistress Roxy y seguramente estas excitado, ya no vamos a tener sexo como antes, ahora a mi me darás placer oral….. hoy no, hoy quiero que experimentes lo que vas a tener cuando quieras tener sexo o cuando yo quiera follarte”

 

Me empujo a la mesa, me tumbo de malas maneras, bajo mis pantalones y las bragas de un tirón, note una punta en mi culo y poco a poco entraba en mis entrañas con un dolor agudo e irritante, una vez dentro saco lentamente sin sacarlo del todo y volvió a entrar, a la tercera vez que lo hizo, empezó hacerlo cada vez mas violentamente y rápidamente, eso hizo que primero le suplicara que parara, para luego pedir con lujuria que quería más, luego paso por suplicar que no parase, mientras ella reía y reía, empecé a gemir como una puta barata y explote con un gran orgasmo, el semen salió por el orificio del cinturón a chorro limpio nunca había experimentado semejante orgasmo, fue increíble, ella saco de un tirón el consolador y se fue de mi vista mientras se reía, y allí me quede tumbado en la mesa, sintiéndome que me había usado y que quería más y más.

 

Como pude me fui a mi habitación para mañana estar listo para la Mistress, también tenia ganas de ver quien tocaba mañana y que haríamos…

¿Queréis saber cómo fue la sesión del día siguiente?


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