La
semana fue como la Mistress había ordenado
Estuve
toda la semana entrenando mi culo con el plug, a mediados de la semana el
agujero de mi ano ya podía albergar el más grande, otra cosa que acabe
acostumbrándome fue el cinturón de castidad, lo digo así porque durante el día
la cosa iba bien, lo único engorroso era mear, pues no podía hacerlo de pie,
tenia que ir al lavabo sentarme y luego orinar, pero cuando me iba a la cama
allí empezaba la pesadilla, pues mis pelotas inconscientemente se hinchaban y
mi polla intentaba ponerse dura, haciendo que a media noche me despertara con
un gran dolor de huevos, a finales de semana em fui acostumbrando o
posiblemente fuese el cansancio haciendo que finalmente pudiera dormir. En
cuestión del collar, me paso una cosa curiosa.
En
el despacho tenemos a una chica que es muy tímida y nunca hemos intercambiado
palabras, pero el martes se me quedo mirando fijamente y siguió su camino, el
viernes a la hora antes de irnos se acerco a mi mesa y dijo:
“¿Sabes
que significa este collar que llevas?”
La
mire fijamente, en un principio no sabia que decir, la Mistress me había dicho
que era un distintivo dentro del mundo BDSM y que había gente que sabia
claramente su significado, esto me tranquilizaba y también me aterraba, la
chica que menos había hablado la cual era una extraña para mí, resultaba que sabía
sobre este mundo, nunca lo hubiera imaginado. A lo que le conteste con un tímido
“Si…..” sonando a incredulidad.
“Si,
lo sabes, es que precedes a alguien ¿verdad?”
“…….creo
que si…..”
Riendo
maliciosamente, me dijo….
“Prefecto,
así no hace falta presentaciones, te quiero a las 22:00 en el bar de la calle
nueva el Ípsilon, no tardes”
Con
eso se fue y me quede pensando que debía hacer, pero la curiosidad llamaba a mi
puerta, pidiendo que fuese a ese bar al que tantas veces había pasado por
delante pero tenia una ambiente un poco raro, era un bar el cual todos los de
la ciudad sabíamos que existía pero pocos habían entrado, ya que las puertas
siempre estaban cerradas y para entrar debías tocar un timbre de un portero
automático con una cámara integrada.
Después
de acabar el trabajo me fui a mi casa y me senté en el sofá con la televisión
apagada pensando en lo que acaba de pasar y los diferentes escenarios posible
que podría pasarme esta noche, algunos eran terroríficos otros eran excitantes,
cuando me excitaba mi polla se ponía tensa haciendo que me dolieran los huevos
y que gritara para sacarla, también me entraban ganas de masturbarme, pero como
no tenia la llave lo único que podía hacer era justo por el agujero de delante
tocarme un poco, eso hacia que saliera una especie de líquido pegajoso de allí.
Me
arme de valor y dije que iría a la cita, y además de llevar las bragas y sostén,
iría con el plug anal puesto, ya que lo hacia que valiese la pena.
Ese
bar no esta muy lejos de donde vivo, es la ventaja de vivir en una pequeña
ciudad donde en 20 minutos andando vas de punta a punta, también es verdad que
al ser pequeña casi todos nos conocemos de vista de habernos cruzado alguna vez
o de comprar en su negocio o es su trabajo.
Camine
por las calles semioscuras hacia ese bar, mire fijamente la puerta antes de
llamar al timbre, tarde unos minutos en hacerlo, pero al final llame, al otro
lado se puso una voz masculina y lo primero que dijo es “Contraseña”
“No,
no..no la sé, he quedado con alguien aquí…..”
No
oí nada pero si ver como la cámara se movía y enfocaba en mi cuello, acto
seguido se abrió la puerta, lo primero que encontré es un pequeño recibidor
negro con unas cortinas rojas y dos sillas de cuero rojas en cada lado, la
música sonaba suavemente, y se oía voces hablando y algún que otro sonido
peculiar, separé las cortinas tímidamente y lo vi todo….
El
local era un club de BDSM, al fondo en una pared ponía “Club Rosas” en neón, la
gente iba vestida o de cuero o de látex, había mujeres con corsés, en un lado
un hombre desnudo con solo una capucha estaba atado en una cruz de madera, en
el techo una chica con un traje de látex estaba dentro de una jaula colgada,
mientras andaba me encontré con un hombre que le estaba lamiendo las suelas de
los zapatos a una mujer, en el otro lado una mujer daba latigazos a un hombre
en la espalda, en una mesa redonda donde había varias mujeres todas enfundadas
en látex, a sus pies como si fuesen perros habían hombres vestidos solo con
pantalones y capuchas con collares de las cuales unas cadenas acaban en las
manos de las mujeres que estaban sentadas cómodamente mientras ellos a su lado
en los pies, siguiendo caminando un hombre le había puesto unas pinzas en los
pezones a una chica y la estaba paseando por el local tirando de sus tetas,
todo era muy bizarro……!Pero me encantaba!.
Me
acerque a la barra para descubrir que la voz que me había abierto masculina no
era más que un hombre totalmente travestido que podría haber pasado
tranquilamente por una chica, con voz grabe me dijo
“¿Qué
te puedo servir guapetón?”
“He
quedado con alguien”
“Si
no fuese por ese collar te diría que te has equivocado de sitio….¿Eres nuevo en
esto?
“Si….,
si…” mientras miraba a mi alrededor
“Tranquilo
aquí muchos de ellos han estado en tu lugar anteriormente, venga guapo la
primera te invito yo, ¿Qué quieres tomar?”
“Una
cerveza, gracias”
“Aquí
tienes, mira, siéntate en aquella mesa de allí, la cual pasaras desapercibido y
podrás ver todo lo que pasa en el local, un consejo, no te involucres muchos
pues hay algunas Amas o esclavos que quieren pasar desapercibidos y podrían
ponerse nerviosos y eso no lo quiero”
Me
senté en ese lugar, lo primero que me vino a la mente fue en la escena del
señor de los añillos cuando los hobbits, estaban en la cabaña del pony pisador
y Aragón los estaba mirando en las sombras.
Estuve
un rato mirando la verdad es que me hubiera encantado involucrarme pero después
de las palabras del travesti, no quería salir de allí con los pies por
delante, mientras miraba todo, vi llegar
a una chica que fue directa a la barra, la cual hablo con el travesti, me
miraron los dos y el chico me señalo.
Al
principio no la reconocí, para empezar llevaba una peluca de color lila, luego vestía
un corsé negro y rojo, con una falda de látex con mucho vuelo, y en los pies
uno botines de tacón alto, no se parecía en nada en la chica que trabajaba
conmigo en el despacho, aquí tenia un aire mas dominante y segura, en el
trabajo se la veía que quería pasar desapercibida, tímida y de pocas palabras.
Llego
a la mesa, me miro y con la misma risa picarona de antes me dijo
“Vaya,
vaya, vaya, así que tenemos un esclavo en el trabajo…. Mira por donde eres tú,
la verdad es que nunca me lo hubiera pensado….!A MIS PIES ESCLAVO SALUDA A UNA
AMA COMO ES DEBIDO!”
Me
puse de rodillas y le besé los zapatos para luego sentarme.
“¿Desde
cuándo lo eres?”
“Aun
no soy nada, contacte con una Mistress de la gran ciudad, he pasado una semana
haciendo pruebas para ella, y el sábado pasado estuve con ella lo que llamo una
pre-sesion…”
Le
explique lo que me había hecho, lo que llevaba puesto, incluso le enseñe el sostén,
un poco las bragas, ella toco mi cinturón de castidad cosa que mis ojos se giraron
de sentir una mano femenina en mis partes, creo que ella lo sitio también, también
el comente que llevaba un plug anal, cosa que ella asintió con afirmación, me
pregunto que Ama era por si la conocía, le di su nombre a lo que me contesto
que era un Mistress muy conocida en el mundo que había hecho bien en contactar
con ella pues seria la mejor experiencia que podía vivir, había oído hablar
cosas muy buenas de ella y de su funcionamiento, también hablamos de mi futuro
si quería seguir en el mundo BDSM, cosa que le dije que solo quería cumplir una
fantasía y que no sabía bien que rumbo seguiría en mi vida, le dije que mañana
era la sesión, dependiendo de cómo fuese vería si seguía en ese mundo o lo
dejaba.
Luego
hablamos de ella, resulta que desde los 18 años, vio que tenía una necesidad de
dominar a los hombres en la cama, había tenido varios novios, pero cuando la
cosa se ponía seria, y veían látigos, o cosas del mundo BDSM muchos huían
rápidamente y nunca mas sabia de ellos, había empezado a frecuentar ese bar,
pero casi todos los esclavos o era puramente para pasar el rato o ya estaban
cogidos por alguna Ama, a ella le gustaría encontrar un esclavo el cual empezar
una relación, y vivir como pareja BDSM, pero que era muy difícil.
La
verdad es que me sentía cómodo hablando con ella con esa libertad y era como un
amigo al cual estas compartiendo cosas en un bar con unas cervezas, explicando
cosas de sexo o de mujeres sin que haya tabús entre los dos o peligro de pensar
en cómo te estará juzgando.
No
se como paso, pero le dije
“Aprovechado
que estamos en el lugar, ¿Quieres dominarme?.....¿Que sea tu esclavo?”
Ella
rio a carcajada limpia, había dicho algo que creo que la había cagado….
“No….cachorro
mío….” Dijo acariciando mi cara, cosa que hizo que mis ojos se cerraran de
cariño, “No puedo amor…. Tu perteneces a una Mistress, te ha marcado con el
collar, hasta que no te ceda o ya no le pertenezcas, incluso más… puede ser que
me ceda, pero en este mundo hay muchos protocolos y no quiero saltármelos”
Me
explico que si tenia un collar sin la autorización de quien me había puesto el
collar yo no podía hacer nada o incluso una Mistress no podía tocarme, también
no podías ir por libre, había que concluir requisitos, me explico el significado
de Vainilla y otros términos, la conversación fue interesante tanto que no me
di cuenta que nos habíamos quedado solos en el local, el chico travestido, vino
a decirnos que debía cerrar, pues mañana tenía que abrir temprano la
frutería…..ostras!!! era Pedro el frutero de la tienda de debajo de mi casa, él
me había reconocido pero yo a el o ella no, vio que lo había reconocido y nos
cruzamos sonrisas de complejidad, salimos a la calle y me despedí de la
compañera, la noche había estado muy bien, me fui contento a la cama y ansioso
de que ya fuese mañana para la sesión con la Mistress
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