sábado, 10 de febrero de 2018

El plan – Capitulo 4º

John tenía apenas una milésima de segundo para pensar: “Bueno, solo espero que todo esto valga la pena el esfuerzo.” Ahora estaba solo, inmovilizado, transformado en una seductora puta que estaba a merced de los clientes que comenzaban a pasar.
Cuando pasaron, eran tantos que perdió la cuenta de ellos después de los diez primeros. Al principio trato de centrarse en la cara para ver si era conocidos o no. Pero en un momento no se pudo centrar en ninguna cosa más. Pensó que era mejor no intentar abrir los ojos ni olerlos mientras hacían un olor a sudor que le ahogaba por momentos.
Los primeros solo le levantaron la falda y le penetraron por turnos. Pero pronto empezaron a llegar muchos de ellos que era una autentica orgia salvaje. Le arrancaron la blusa en pedazos y el sujetador, dejando sus pechos desnudos expuestos, por lo que mientras que algunos de ellos se divertían con su nuevo orificio algunos otros la mordían, soplaba y apretaba sus pechos. Algunos le insultaban, otros lo abofeteaban. La mayoría tomaron la precaución de usar condones que John había dejado para ellos, pero algunos lo hicieron a pelo. Cuando John pensó en que no lo podían humillar más, uno de ellos dijo:
“¿no hay una puerta trasera?”
Al escuchar eso John miro al chico y dijo con ira, “mmmmmmmmmmphhhh!”
“eres un chica estrecha, ¿no es así?”, le respondió el hombre, “¿y qué vas a hacer para detenerme?”
Con una furia salvaje John trato de levantarse para parar a ese hombre, pero sus piernas no respondieron tan rápido como las necesitaba al estar después de un largo tiempo allí sentado. Además el hombre lo agarro con firmeza y lo levanto.
“mmmmmmmmmbgggggg!” John siguió protestando mientras luchaba furiosamente tratando de ser puesto en libertad. Pero no podía hacer nada con las manos esposadas y las piernas debilitadas
El hombre se volvió sobre el cuerpo de mujer de John en el aire y lo dejo caer al suelo provocando una gran presión sobre sus enormes pechos que hizo que el pobre detective gritara de dolor.
Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmppppppppppppppppppppppbgbgbbgrrrrrrrr!”
Habiendo quedado completamente a la merced de aquel hombre no tenía ningún problema en lanzarse sobre él y penetrar el culo de John sin ninguna consideración. John tuvo que soportar la humillación de ser penetrado por un hombre que no tenía ninguna dificultad en vencerlo en una lucha justa
Después de ese incidente no trato de oponerse a cualquier resistencia a los próximos chicos que pasaron a utilizarlo. Eran demasiados y lo sometieron a humillaciones incalculables para John, lo violaron en grupo y finalmente le quitaron la mordaza para hacer uso del tercer orificio, como dijeron. Tan pronto como John tuvo la boca liberada intento resistirse suplicando.
“por favor como podéis pensar en introducir vuestra polla sucia en mmmmmmmgmgmgmhhh!”. No pudo terminar la frase porque el chico ya había puesto su miembro erigido en la boca y llegado a la garganta haciendo que John  se atragantara con su propia saliva.
“Si, tratas de morderme, puta, te arrepentirás de ello.” El chico dijo, y John con miedo cumplió para no hacer enojar al chico. Después de todo John no tenía nada que hacer en caso de que el hombre optara por hacerle daño de verdad, estaba totalmente indefenso. Y no esperaba que nadie le ayudara por eso no se resistió ni trato de morder el miembro que estaba invadiendo su boca, aunque sentía que lo estaba ahogando. De repente, el hombre dijo:
“Bueno, perra, lo hacer como una verdadera profesional y mereces una recompensa. No trates de perder ni una gota o te prometo que tendrás problemas.
Cuando dijo eso, John imagino lo peor y trato de mover la boca para apartarse del pene, pero una mano le agarro la cabeza, mientras que un liquido caliente y amargo comenzó a correr a través de la garganta hacia el estomago. Esto casi provoca que John tenga la necesidad de vomitar pero mirando a los ojos de su cliente sabia que nada de lo que iba hacer para alterar tendría terribles consecuencias. Así que con un disgusto enfermo tuvo que tragarse todo lo que ese hombre estaba bombeando en su garganta. Cuando termino, se quito su miembro flácido de la boca de John y este tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para evitar la explosión de los restos de semen de la boca.
Nos estamos entendiendo bien, putita. Si sigues así te aseguro que nada malo te va a suceder.”
John miro hacia otro lado vergonzosamente y no se resistió más. Los siguientes clientes parecían querer experimentar nuevas perversiones e hicieron varios cambios en la posición de John. Cambiaron su posición torcida con los brazos y las piernas totalmente torcidas. En algunos momentos lograron invadir los tres orificios al mismo tiempo. John sintió sensaciones indescriptibles y muy embarazosas. Trato de luchar contra algunas perversiones que le llenaban de odio, pero su resistencia hizo que el grupo se excitara aun más.
Mira como lucha. Creo que debemos liberarla la pobre! Seguro que quiere volver a casa, ¿no?, jajajaja!”
“A mí me parece que ella lo está disfrutando de verdad. Y que parece tener una amplia experiencia en el negocio. Mira la expresión inocente de su cara, jejejejej!!!”
Al escuchar la burla de sus agresores John sintió una mezcla de vergüenza y asco, pero al mismo tiempo sentía algo más que no podía identificar en ese momento. “no era importante”, pensó. Solo tenía que resistir y dejar que se terminara lo antes posible.
En ese momento John era casi una ruina y no oponía ninguna resistencia cuando la marea masculina invadió todos sus agujeros. Con cada nueva perversión que sus clientes realizaban sobre él parecía entrar en un estado de frenesí, cada vez más y más salvaje, la realización de los actos más perversos. Eran como animales que están calientes, y poco a poco fue perdiendo su modestia y su humanidad.
John dejo de percibir el olor del sudor, la orina, el semen y el sexo masculino, dejo de percibir el sonido de las voces que lo insultaban y hacían el tonto hacia él, dejo de percibir el sabor de lo que estaban vaciando a través de su garganta y finalmente se detuvo percibiendo sus piernas, sus brazos y por en el culo y el coño, siempre y cuando lo utilizaban, y pasan de ser uso del siguiente de la cola.
Por fin, no podía sentir los fluidos que invadían su cuerpo por los tres agujeros que no estaban diseñados para tal abuso, y finalmente, en un instante dejo de percibir el mundo, pero no del todo. Todo lo que fue percibido por él como a través de un cristal opaco y el sonido venia de muy lejos.
Se dijo a mismo que no iba a romper a llorar. No iba a darle a esos el gusto de verlo llorando. El abuso continuo por momentos cada vez mas y mas salvaje, solo era un rato, pero para John parecía una eternidad. Después de varias horas, cuando no había nadie alrededor y finalmente, el último de la cola, John empezó a recuperar la conciencia de nuevo. El último era un tipo duro después de todo, porque nadie más había derrumbado después de haber sido sometido a la misma experiencia. Decidió que era ya la hora de irse. Se sentía herido y todo su cuerpo apestaba. Se sentía lleno de mugre, su boca tenía un sabor horrible y solo pensar en lo que tenía en el estomago no pudo resistir el reflejo nauseoso y quería vomitar, pero llevaba puesto la mordaza que el ultimo cliente le había vuelto a poner antes de dejarlo. Tuvo que aguantar y respirar profundamente hasta que las nauseas se suavizaran.
Con un gran esfuerzo, trato de levantarse ya que apenas podía mover las piernas por los abusos sufridos. Sentía una presión que parecía que su culo iba a explotar, noto que tenía algo insertado en el recto. La presión le impedía levantarse. Tenía que salir de sus ataduras y sacar lo que le dolía. Se arrastro hacia atrás y miro con las manos esposadas las llaves que había escondido en el agujero de la pared. Tubo que intentar varias veces cogerlas y al final cuando las cogió sus manos temblorosas no atinaban la cerradura de las esposas y algunas veces se le cayeron al suelo. Por un momento, el pánico le invadió, pensando que tendría que permanecer en esa situación más tiempo, pero finalmente, después de gran esfuerzo y contorsiones doloras se las arreglo para ser liberado.
Una vez que tuvo las manos libres, lo primero que hizo fue quitarse la mordaza. Y fue justo a tiempo, porque no podía resistir mas las nauseas. Una vez que se la quito su boca vomito todo el contenido se había visto obligado a tragar. Con solo mirar lo que había vomitado se volvió a sentir enfermo otra vez.
Después de relajarse un poco intento tocar su ano en busca de alguna herida que le podrían haber provocado pero no había sangre. Así que busco desesperadamente más profundo con los dedos hasta que encontró algo atascado en el recto. Después de luchar un poco y sintiendo un gran dolor John logro sacar lo que había insertado dentro desde entonces.
Solo viendo le hacía sentir enfermo otra vez cuando vio que algunos de sus “Clientes”, se habían decidido a depositar sus condones usados donde aparentemente no tenían que ir.
Al girar la vista hacia el otro lado vio que había un montón de condones usados en el suelo y la visión le hizo estremecerse. Era de esperar que no todos ellos los hubieran usado esa noche. Miro las cajas de preservativos vacías, se dijo a si mismo que no era posible que hubiera tenido tantos visitantes. Pero el dolor del culo, y el sabor horrible en la boca le hizo dar cuenta de que el abuso era más grande  de lo que había imaginado.
Sin embargo, un pequeña voz interior le cantaba en su mente: “Como has disfrutado!, cariño!”
Él estaba emocionado solo habiendo tenido ese pensamiento. No, él había tenido que definitivamente salir de ese lugar debido a que le maltrato que había sufrido le estaba jugando una mala pasada en su mente. Además, estaba completamente seguro de que la experiencia no se repetiría nunca más.
Recogió sus cosas y trato de levantarse, sin poder. Empezó a gatear hacia su coche, olvidando que aun llevaba los zapatos de tacón alto.  Por entonces nada le importaba, lo único importante era que todo había terminado. Después de un gran esfuerzo al fin se pudo levantar, pero no del todo. Se acerco cojeando a la puerta del coche.
Miro el reloj, las 4:30 AM. Había pasado casi seis horas en el callejón. Respiro hondo, se subió a su coche no sin antes hacer un gran esfuerzo y finalmente recordó quitarse los zapatos.  Condujo de vuelta a casa. Por suerte, el no se encontró con nadie en el camino, y el garaje es automático por lo que no tenía que bajar para entrar. Suerte que a esa hora no había nadie en el bloque para encontrarse casualmente en el ascensor o en los pasillos. Finalmente llego a su piso, abrió la puerta y pensó en acostarse en la cama. Pero se sentía sucio. Se desnudo y se ducho. Se froto todo lo que pudo, pero aun se sentía sucio todo y haber eliminado todo resto de lo que había pasado.

Supuso que era solo una cosa más de la vivencia. Era un tipo duro, después de todo y que eso no lo mataría. Por fin estaba en casa y se podía tomar una ducha. Después de la ducha se de caer agotado en la cama. 

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