viernes, 21 de agosto de 2026

Cita con la Mistress, La sumision

 

Después de la primera parte de la sesión, me dijo que estábamos a punto de acabar, ahora venia lo que según ella era la sumisión, donde rompería mi masculinidad y seguramente seria lo que recordaría más de toda ella.

 

Hizo que me tumbara en una especie de potro, me quito las pinzas de los pezones para acto seguido colocarlas en unos ganchos que tenia el potro haciendo que cualquier movimiento hacia arriba me dolieran los pezones, luego ato mis manos a las patas delanteras del potro asegurándose de que yo no perdiera de vista el cuerpo de la Mistress enfundado en látex, lo podría haber hecho en cada lado, pero lo hizo delante mía a pocos centímetros de mis ojos, podía ver sus pechos y medio cuerpo, sentía su olor, su sudor, el ruido del látex, incluso su polla de plástico me rozo varias veces.

 

Luego hizo lo mismo con mis piernas quedándome totalmente inmovilizado en ese potro, acto seguido se puso unos guantes de látex quirúrgicos, los hizo muy a poco a poco delante de mi enseñándomelos en todo momento, luego se fue por detrás de mí y empezó a jugar con mi ano, sentí una especie de crema y primero entrar un dedo, al rato dos dedos y haciendo así, no se cuantos dedos entraron, pero para mi notaba que mi trasero se estaba partiendo, en el ultimo gemí y ella paro.

 

Se acerco delante de mi y me dijo que debía chupar su polla de plástico y lubricarla para que pudiera entrar en mi trasero cómodamente, dependiendo de lo bien que lo hiciera me haría mas o menos daño, así que empecé a chupar, lamer y lubricar esa polla como si mi vida dependiera de eso, ella se reía y decía lo puta que era, y con sus palabras me humillaba, eso causaba en mí una excitación que aun lo hacia mas fuerte, con esos movimientos ella aprovecho para ponerme todo el consolador dentro de la boca, sentí como me llenaba la boca, la garganta y entraba hasta el final, eso hizo que me atragantase, la saco de golpe, me cogió mi boca entre sus manos y dijo que eso era el principio, así que empezó a dar envestidas dentro de mi garganta, de vez en cuando la mantenía dentro, era una sensación de atragantamiento y de asfixia, note como de mis ojos saltaban lagrimas y mi cabeza se volvía roya, finalmente dejo de hacerlo.

 

Con su lentitud, el tintineo de sus tacones y con el dedo tocando mi cuerpo, se acercó detrás de mí, daba la experiencia de mi boca, sabía lo que iba hacer, volví a sentir esa crema dentro de mi ano….. luego despacio noté como esa polla de plástico se abría paso por el agujero donde toda la semana había ubicado un plug anal, empezó un lento movimiento de entrar y salir, empecé a gemir cada vez en voz más alta.

 

Le pidió a su sissy que me amordazara, no quería que los vecinos me oyeran, aquel hombre vestido de criada cogió una mordaza en forma de pene y me la introdujo en la boca, llenando mi boca con una pequeña polla de plástico que la llevaba hasta la campanilla, y haciendo que de mi boca solo pudieran salir sonidos ahogados.

 

Empezó a embestir cada vez mas rápido, un mete y saca, y en algunos momentos una vez dentro del todo se movía en circunferencias, yo gritaba como loco pero gracias a la mordaza se oían sonidos sordos….primero los gritos eran de daño para luego ser de placer, perdí la noción del tiempo, mis manos se abrían y cerraban, mis ojos quedaron en blanco, mi cuerpo empezó a temblar como nunca había temblado y sentí como mi polla encerrada dentro del cinturón de castidad salían unos chorros de semen disparados como nunca lo había hecho, ella dejo la polla dentro de mí, y con su mano en mi espalda empezó a calmarme, todo mi cuerpo estaba en shock, había sido el mejor y mayor orgasmo de mi vida.

 

Estaba allí atado, y la Mistress estaba tocándome suavemente y diciéndome cosas tranquilizadoras, cuando creyó que estaba listo de un golpe saco el consolador volviendo hacer que gritara, volvió a tranquilizarme…. Después oí como se quitaba el arnés y volvía despacio hacia mi cara.

 

Me quito la mordaza, la cual salió muchas saliva de mi boca, se agacho y me miro con dulzura y me dijo que si estaba bien, a lo que conteste afirmativamente, me dijo que podía hacer dos cosas quedarme allí atado hasta que todo mi cuerpo estuviera bien o podía desatarme para vestirme, preferí quedarme un rato atado, notaba que mis piernas no estaban para aguantar mi cuerpo, creí que si me levantaba no me aguantarían de pie.

 

Dijo que tenia otro esclavo esperando que en unos minutos volvería para saber si estaba preparado para desatarme, tanto el sissy como ella se fueron de la habitación cerrando la luz y dejándome allí solo a oscuras.

 

Pase allí bastante tiempo, pensaba que solo serian unos minutos, pero creo que fue mas de 20 minutos allí atado, apareció la Mistress y me dijo que si estaba ya preparado, a lo que le contesté que sí, me desato, primero fue las pinzas, froto con sus manos mis doloridos pezones y les puso un poco de loción, luego las manos, para finalmente los pies.

 

Me quito el collar, y finalmente el cinturón de castidad que lo había llevado durante toda la semana, justo al quitármelo mi polla se puso dura, ella rio y jugo un poco con ella, haciendo que saltara un poco mas de semen de ella, era como la ultima gota que queda en bote de mahonesa, no se porque se me ocurrió pero me puse de rodillas para besarle los pies y darle las gracias, no tubo que decirme nada, era suyo, en ese momento hubiera hecho cualquier cosa por ella.

 

Mientras estaba de rodillas con su dedo levanto mi cara, dijo que la sesión había acabado y que ya me podía marchar y si en algún momento quería otra sesión estaba allí para lo que deseara, le volví a dar las gracias, le bese la mano y me fui a cambiarme para volver a casa, cuando salí del vestuario solo estaba el sissy, me dijo que la Mistress estaba con otro cliente y que no debía molestarla, me acompaño hasta la puerta y me dejo en las escaleras, era curioso pues envidaba a ese sissy, lo que al principio pensaba que era un hombre travestido y que no entendía que hacia allí, ahora estaba pensando que era un honor servir a esa mujer, fuese el rol que fuese.

 

En el tren de regreso a casa, solo podía pensar en esa polla de plástico entrando y saliendo de mi ano, mi polla cada vez que pensaba en eso se ponía dura, dentro del tren cogió mi móvil y llame a mi compañera de trabajo……cuando contesto, le dije:

 

“!Quiero ser tu esclavo!”

 

Todos los del vagón me miraron.

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