viernes, 22 de mayo de 2020

Mi esposa es una Mistress


Durante años hemos practicado el SM, en fiestas yo soy el esclavo de mi esposa que se complace haciéndome sufrir a placer suyo (y como no el mío). Aparte de las noches SM normalmente vivimos como todas las parejas convencionales llamadas "Vainilla".
En el sitio web www.fessestivite.com, mi esposa encontró a un sujeto que estaba buscando a un Master o Mistress digna de ese nombre. Esta pobre chica era tan bonita como agradable había estado con un hombre grosero que alegaba que era un Master de BDSM, peo no conocía los conceptos del respeto. Su relación había ido mal, con mi esposa Michelle encontró un oído comprensivo a sus problemas maritales. Rápidamente comenzaron a hablar por teléfono durante horas.
Ella con el tiempo venia a nuestra casa, la noche solía acabar alrededor de juegos SM pero más verbales que físicos porque Michelle era relativamente tranquila. La única persona que solía excitarse esas noches realmente era yo. Nació una verdadera amistad entre nosotros.
Una noche que me estaba poniendo cachondo con los juegos y los placeres del SM, me estaba divirtiendo con su amiga sin vergüenza o sin pudor, ya que estábamos entre compañeros de juego y fans de los juegos de dominación / Sumisión. Mi esposa salió y me prometió que me daría una paliza, una promesa a la que respondí diciendo "Promesas...promesas" y otras provocaciones pictóricas cuyos objetivos era iniciar una pequeña fiesta SM.
Felices de nuestra relación Michelle intervino destacando mis provocaciones. Y yo hablaba felizmente y hablaba de nuestras ilusiones, añadí, bajándome para mostrar mi trasero y diciendo que debía visitar el inodoro para eliminar los aperitivos consumidos antes de la cena. Las chicas conspiraron en mi ausencia, tan pronto como volví a la cocina, mi mujer me ordeno que me bajara los pantalones y me acosara sobre su regazo para recibir la merecida paliza que me había prometido. Un poco avergonzado, me puse en su regazo antes de ver como Michelle se divertía. Las primeras bofetadas eran bastante fuertes y dolorosas, no tarde en suplicar que parase, pero mis lamentaciones y suplicas apenas fueron escuchadas. Mi culo estaba empezando a calentarse, en que mal momento comencé a retar a mi esposa. Ella me hizo levantarme y coloco dos sillas frente a frente como a veces lo había hecho para atormentar al sujeto o sujetos en fiestas SM. Me ato a las sillas y en un pis plas las dos chicas me estaban azotando.  Como de costumbre siempre soy un bocazas y no pude contener mis pensamientos y así que les reproche, eso lo único que me valió fue una promesa de severas represalias.
Fue bajo las cuatro manos femeninas cuando me retorcía de dolor y sonaban las bófetas descendiendo sobre mi trasero rojo entre otras razones como la vergüenza... Las chicas estallaron de diversión y confesaron que las palizas también les dolían a ellas en las manos. Michelle primero lo encontraba estimulante pero después era un poco cansado, así que los golpes se detuvieron, y cuando intente levantarme, me pusieron las manos encima y me obligaron a permanecer en sus rodillas. Y luego, la sorpresa, mientras esperaba las chicas comenzaron a besarme tiernamente el culo. Ciertamente ya me habían besado anteriormente en ese sitio pero la duración fue lo que me sorprendió.
Mi esposa cogió un cinturón de castidad y me dijo que me lo pusiera, pregunte si esto sería el preludio de unos juegos SM. Para anticiparse a los problemas de erección  por lo que es imposible con ese cinturón puesto, me lo puse y dejando el toque final que fuese que mi esposa tuviera el placer de cerrar el candado. Cuando llegue a la cocina, ellas estaban de pie entrelazadas en un fuerte abrazo. Disfrute un momento mirando esas efusiones tiernas antes que se dieran cuenta de que estaba allí de pie, cuando mi esposa me vio me reprendió por haberlas molestado. Cerro la cerradura de mi cinturón de castidad y se guardo la llave en el bolsillo, me ordeno que ordenara toda la cocina antes de ir al salón con ellas. Tengo que decir que mi cinturón desviaba la atención de mi culo ardiendo por los azotes, tenía otra cosa en que pensar.
Una vez limpia la cocina y ordenada, me fui al salón y las encontré con las tetas en el aire abrazadas otra vez, pero esta vez con más ansia. Mi presencia parecía obstaculizar sus deseos, mi esposa sugirió que después se encargarían de mí, eso hizo que me derritiera de alegría y excitación. Pensé que me retirarían el dispositivo de castidad, me llevarían a la cama, yo yacería con una sonrisa y el plátano tieso que iba a ser devorado por las dos mujeres.
EXCEPTO QUE!!
Excepto que en el cajón donde guarda los juguetes, saco unos pañales, unas bragas de plástico y una camisa de fuerza. Bajo los ojos de diversión de Michelle, me cogió y me dijo que me levantara. Tenía vergüenza de suponer que eso era para mí y que me lo pusiera delante de nuestra amiga, ella ni se inmuto, al contrario cuando Michelle dijo que le ayudara se alegro. Puso una cadena en mi cuello y ato mis pies al sofá. Ella cerro el collar alrededor de mi cuello y me deseo buenas noches antes de entrar con su amiga a nuestra habitación. Me gusta estar atado, la servidumbre, los placeres de los juguetes, las restricciones, pero me hubiera gustado participar en sus travesuras o al menos que me hubieran dejado mirar como se lo montaban. Eso no sucedió, solo podía oír los suspiros, gemidos, ruidos, y gritos de placer, no estaba disfrutando con eso, estaba allí solo en el sofá sin poder incluso tocarme, me estaba volviendo loco...
Mi esposa después de la fiesta que habían tenido vino a desarme las buenas noches y me dijo en pocas palabras que había pasado un buen rato, incluso mejor de lo que yo le daba, me beso y me dejo plantado allí. Salido del salón y apago la luz, dejándome allí con una crisis de emoción en mi cinturón de castidad lleno de deseo comprimido dentro del tubo de acero. Toda la noche fue poblada por sueños eróticos locos con el agravante de la incomodidad del sofá.
Por la mañana, Michelle vino a liberarme de la camisa de fuerza y me pido que les trajera un café, lo hice con mis sueños eróticos todavía latentes mi cinturón parecía que iba a explotar en cualquier momento, mis testículos se estiraban fuertemente hiriéndome con gran dolor. Fuera de la molestia, yo me había puesto mi bata pero se veían mis pañales que perturbaban grandemente mis delirios eróticos, haciéndome pasar una gran vergüenza de entrar en la habitación para que otra persona a parte de mi esposa, allí también había otra mujer. Abrí  la puerta y sus palabras me sorprendieron y truncaron todos mis pensamientos.
"Me están dando muchas ideas, vas a comprar todo este equipo, eres tu quien me lo pides, por supuesto, y la dominación a través del tiempo, sigue siendo quien ha escribido el texto y los modos de trabajo que han hecho que pueda dominarte. Has tenido la audacia de decir a nuestros amigos que soy demasiado blanda contigo lo que me ha ido avergonzando dos razones. La primera, porque estás hablando de nuestra intimidad sin antes hablar conmigo de antemano, la segunda porque me tengo que aparecer como una Mistress cursi que no sabe dominar. Cuando te dije que estaba buscando una Mistress que me ayudara a dominar, parecía que por favor no es fácil... pues mira la encontré. En el momento que encuentre un apartamento, ella me ayudara a reformarte. Ella tiene toda mi confianza y sé que no va a tratar de romper nuestra relación. Tu queridas ser dominado todo el tiempo, pues aquí lo tienes, pero será mejor que pongas de tu parte, ya no quieres sufrir demasiado, ¿no?"
¿Que podía responder a eso?
!Nada!
Me quede sin palabras al pie de la pared de frente con mis delirios y fantasías.
Mi esposa me pareció que hablaba muy en serio, yo podía rebelarme y poner fin a este juego, pero mis emociones y placeres hacia el BDSM  eran muy fuertes, más que la razón. Mis ojos cayeron abatidos casi a pesar mío, sellando mi destino para una historia que superaría cualquier cosa que yo hubiese podido imaginar, porque una mujer que quiere algo de su marido lo suele conseguir, y dos aun es peor. Michelle se tomo su papel muy seriamente me dijo que me pusiese de rodillas, aceptando su autoridad. Esa mañana quedara grabada para siempre en mi memoria porque había sellado mi destino. También estábamos embutidos en una atmosfera muy seria, casi pesada, nadie sonreía, la presión era palpable.
Michelle me ordeno que volviera a hacer mas café, mi luego ayudarla a vestirse para ir al trabajo. Solicite poderme cambiar de atuendo pero se negó categóricamente. Como borracho y en un sueño, me puse la bata para que se diera cuenta que obedecía lo que me pedía. Cuando regrese, al intentar abrir la puerta me di cuenta que la había cerrado por dentro. Sin saber qué hacer, me volví con nuestra amiga y nos tomamos el café mientras ella se fumaba un cigarrillo. Ella salió desnuda sin ningún tipo de molestias, le tuve que cerrar el sujetador y ayudarle a ponerse un suéter. Se fueron al trabajo, dejándome una lista de cosas que debía hacer, como limpiar la casa, hacer la cama y el almuerzo. Yo suelo trabajar en casa desde mi ordenado, pero esa mañana mi trabajo se retraso, porque mi mente estaba algo perturbada, emocionada y confusa. Mil preguntas cruzaban mi mente, estaba feliz de vivir una de mis fantasías y también eso me preocupaba.
Llegaron casi simultáneamente alrededor de las 12:30, yo ya había preparado la mesa, y la comida. El almuerzo fue bastante rápido, se hablo de cosas tribales como si nada hubiera sucedido. Miriam me dijo que llegarían mas tarde por la noche y que no debería preocuparme si llegaban tarde. Paso la tarde lentamente a pesar del trabajo extra que tenia. Alrededor de las 18 horas empecé en la cocina, y alrededor de las 19h me tome una bebida y para matar el tiempo navegue un poco por la red sin mucha convicción.

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