Siempre me ha gustado el porno, ya desde adolescente
había comprado revistas en quioscos a escondidas, luego con la edad, ya las
compraba sin esconderme, a medida que ha ido evolucionando la tecnología he
dejado de comprarlas, para seguir viendo porno en el ordenador, luego mas
adelante pude ver que en los teléfono inteligentes de hoy en día se podía ver
perfectamente, hasta llegar a lo que se puede ver en esas nuevas televisiones
inteligentes de hoy en día.
Al principio estaba en casa y guardaba todas esas
revistas debajo del colchón, luego me case y deje las revistas por el ordenador
portátil, y ahora espero que mi esposa se vaya a dormir, pues se va mucho antes
que yo a la cama, para poder ver porno en la televisión y al mismo tiempo lo
veo en mi teléfono móvil.
Con el tiempo sin darme cuenta, hasta ahora…. Resulta que
cuando pones un correo en tu teléfono y televisión queda como una especie de
cuenta donde queda registrado todo lo que ves en ellos, si que sabia que en el
ordenador quedaba ese registro así que de vez en cuando borraba el historial,
pero nunca pensé que quedaría guardado en el televisor o en mi cuenta de
Google.
Hace unos meses, mi esposa me pidió que ella tenia que
darse de alta en un canal de cocina y no sabia como hacerlo, sin pensarlo mucho
le di mi cuenta Google para que pudiera conectarse, así que puso mi cuenta en
su teléfono y en la televisión, yo pobre de mi seguí mirando mis paginas sobre
Femdom, Sissy, BDSM, Chastity, Bondage y Látex, todo iba como siempre hasta que
un día me llama al comedor.
Me quedo de piedra, en la televisión hay videos de los
que había visto la noche anterior y sin mirarme me enseña la pantalla de su
teléfono móvil donde salen Mistress vestidas en cuero y esclavos vestido de
criada atados.
Me mira con los ojos penetrantes y me quedo mirándola sin
poder decir nada, de golpe ella me dice
“¿Así que esto es lo que te gusta?”
“Bueno, sí, es decir, son fantasías mías…..pero tranquila
cariño que siempre he fantaseado con que eras tu quien me dominaba…”
“Ya…”
“Bien, si quieres lo borro todo y no vuelvo a ver nada”,
dije con mi voz un poco quebradiza
“No….no quiero que hagas nada, sería inútil es como una
droga, siempre se recae, en el porno también, ahora vete no quiero verte”
Me fui a la cama con un nudo en el pecho y un aire de
intranquilidad, luego ella vino a la cama y sin decir palabra se durmió, sabía
que estaba molesta, esa noche no pude dormir.
Pasaron días, semanas, pero todo seguía igual, era como
si ese capitulo de nuestras vida no hubiera existido, nos levantábamos,
hacíamos el café, desayunábamos, luego nos besábamos y yo no nos volvíamos a
ver hasta la noche, luego igual besos, cena, ver la televisión, ella se iba a
dormir….yo no volví a ver porno por miedo, así pasaron los días.
Un día llegue a casa y no ella no estaba en el comedor
como era habitual, seguí hasta el dormitorio que estaba en la segunda planta y
cuando llegue a la habitación allí estaba, con unas botas de cuero brillante,
medias, una falda de cuero, un corsé de color rojo también de cuero, unos
guantes largos y sujetaba una fusta la cual iba dando golpecitos en la otra
mano, me quede totalmente parado, no sabía que decir ni hacer.
“¿Así que esto es lo que te pone?”
“…..si”
“!SI! ¡QUE! ¡ESCLAVO!”
“si…(no sabia que decir pero la verdad es que siempre
había soñado con esto así dije lo que me hubiera gustado decir) Ama”
“!BESA MIS PIES GUSANO!”
Caí de rodillas y al momento estaba besando la punta de
sus botas, mientras ella sujetaba la fusta y se tocaba el pelo.
Cuando ella vio oportuno que ya estaba bien, me grito
para que me levantara y me ordeno que me quitara toda la ropa, y que me quedara
quieto allí de pie en el recibidor, ella se fue a nuestra habitación y volvió
con un collar y una cadena, me puso el
collar y tirando de la cadena me hizo ir hasta el comedor, luego cogió una moneda
y me puso de caras a la pared.
“Quiero que aguantes esta moneda con tu nariz, hasta que
yo lo diga, si se te cae prepárate a recibir un severo castigo”
Se sentó en el sofá y empezó a mirar la televisión, al
principio todo fue bien, pero mientras iban pasando los minutos, mis pies
empezaban a doler, luego las pantorrillas, las rodillas, mi cuerpo empezó a dar
calambres y sudar…. Finalmente la moneda cayo…
“!CERDO! ni hacer una tarea simple sabes hacer, tendré
que azotarte”
Dentro de mi estaba ansioso de que pasara, pero pronto vi
que aquello no era como yo había fantaseado, me ato las manos con unas esposas
las cuales las fijo a una pata del sofá, luego me reclino encima del
apoyabrazos, y empezó a pegarme en el culo, los 5 primeros azotes, fueron
excitantes, los 10 próximos la cosa se estaba poniendo fea, pero los
siguientes, fueron un infierno, empecé a chillar a lo que ella me mando callar
o seria mas fuerte, luego seguí suplicando, ahora ya estaba llorando y
suplicando, al fin acabo, me desato del sofá y cogiéndome por el pelo me dijo
“¿Esto es lo que habías fantaseado?”
“No” dije llorando
“Pues aun no he acabado ¡CERDO!, veras como es ser una
Ama”
“Por favor, por favor….te lo suplico ya he aprendido la
lección… por favor”
“No querido, no….. esto solo acaba de comenzar, ¡Al
Rincón!”
Como tarde un poco en reacción su fusta silbó en el aire
hasta que impacto en mi trasero dolorido, esto fue suficiente para que hiciera
caso enseguida, una vez en el rincón ella se fue la habitación.
Cuando regreso por el rabillo del ojo sin moverme ni
siquiera un musculo vi que traía una bolsa con algunas cosas, lo primero que
saco fue como unas muñequeras de cuero.
“!Trae las manos!, gusano”
Me cogió las manos y me las puso, luego con una pequeña
cadenas las unió detrás de mí, cogió mi cadena que aún seguía atada a mi cuello
y tirando de ella la seguí hasta al sofá donde se sentó, me hizo abrir las
piernas y saco de la bolsa un cinturón de castidad de plástico, los había visto
en algunas revistas pero nunca lo había visto de tan cerca y menos aún pensaría
algún día que llevaría uno.
Saco de una pequeña bolsa tres tipos de aros, con una
cinta de métrica de esas que usan las modistas miro la circunferencia de mis
huevos, la verdad es que no sabia que ella supiera como funcionaba todo esto,
pero lo estaba haciendo a la perfección, luego asegurándose el tamaño que debía
ponerme, me puso el aro, una vez puesto que fue bastante difícil, le toco la
jaula, primero la impreco de una especie de loción, y poco a poco me la puso en
el pene retrocediendo hacia atrás hasta que quedo atrapada dentro de la jaula y
ya esta tenia la polla dentro de una minúscula jaula la cual forzando había
entrado, note la presión en mi polla, sentí el clic de un candado y se puso la
llave en una cadena las cual se la coloco alrededor del cuello, viendo la llave
en medio de sus tetas eso me puso caliente y sentí como las pelotas se me hinchaban
y la presión de la polla queriendo salir de la jaula, era una mezcla de dolor y
excitación al mismo tiempo.
Luego de la bolsa saco una mordaza, me hizo ponerme de
rodillas y me la coloco bien ajustada, atándola por detrás, la correa era de
cuero y la bola de color roja, quedo mas dentro que fuera de la boca, haciendo
que fuese imposible decir nada, además no tarde mucho en darme cuenta que mi
saliva no me la podía tragar y que empezaba a desbordar por la comisura de los
labios, goteando hacia mi pecho, cosa que hizo que ella sonriera y jugara un
poco con ella entre sus dedos mientras me decía “Así estarás callado por lo que
te espera”
Después de esa humillación se giro y saco unos calzoncillos
o unas bragas de látex que tenían incorporado una polla en el centro, se
aseguro de que lo pudiera ver con claridad, ya que me lo estuvo pasando por los
ojos un buen rato, mientras sonreía, me hizo girarme, y con los dedos impregno
la saliva que salía de mi boca en esa polla de plástico, cuando creyó que tenía
suficiente intento metérmela en el culo.
“Mmm, creo que tu culo virgen va a necesitar algo de
lubricante…ja me lo dijo la chica…”
¿Chica?, o sea ha hablado con alguien sobre este tema,
mis ojos se abrieron y mi respiración fue más profunda.
“Ah, perdona…que no te lo he explicado, fui a una de esas
tiendas…un sex-shop, eso, no me salía el nombre, y resulta que la dependienta
es una Ama profesional y me dio unas cuantas lecciones de cómo someter a un
esclavo al que nunca se ha sometido y ha fantaseado como tú, pero ella era más
suave, ¡Yo en cambio quiero ser muy perversa!, ¡QUIERO QUE SUFRAS! ¡ESCLAVO!”
Que mala idea, madre mía, que me va hacer es loca, pensé,
vi como sacaba un bote de vaselina y empezaba a pringar esa polla, cuando tuvo
suficiente, me hizo levantar un pie, por el que paso en el agujero de esos calzoncillos,
luego otro y fue subiendo hasta llegar a notar la punta de la polla en mi
agujero, luego poco a poco y despacio fue entrando dentro de mí, al primero
sentir dolor, grite pero sin poder hacer nada ya que la mordaza amortiguo mis
quejas, luego me empezaron a saltar lágrimas, hasta que sentí que estaba
totalmente dentro de mí, luego subió los calzoncillos, creo que mas bien eran
unas bragas, pues en la zona delantera no había bulto para mi polla encerrada
en el cinturón de castidad ya que notaba una presión en la zona delantera.
De la bolsa siguió sacando mas cosas, ahora eran unas
pinzas de aluminio las había visto en las revistas se les llamaba pinzas de
cocodrilo estaban diseñadas para apretar los pezones y unidas a una cadena la
cual si se tiraba de ella, lo que se conseguía era que apretaran más y más,
siendo imposible de escaparse del pezón, y sintiendo la agonía mas y mas
fuerte, toco su dedo con la punta de su lengua, era super sensual, tanto que
note como mi polla intentaba ponerse dura dentro del cinturón de castidad y los
huevos se hincaban haciendo que fuese doloroso todo aquello, con la punta de su
dedo húmedo jugo con el pezón hasta que se puso erecto y coloco firmemente una
pinza y luego la otra, yo sentí un dolor agudo en los pezones, luego se aseguro
que estuvieran bien puestos tirando de la cadena y haciendo que de mi boca
saliera una queja sorda, esto hizo que ella riera.
Luego saco un corpiño de color negro con ligas para las
medias incorporadas, me lo puso en la cintura y lo ajusto, apretó, y volvió a
ajustar hasta que mi respiración se volvió lenta y pausada, me cogía todo el
torso y debajo de mis pechos hacia media circunferencia, la verdad es que con
eso puesto me costaba respirar, notaba que me faltaba el aire y tenia que
concentrarme en la función de respiración, además era muy rígido y notaba que
todo el cuerpo me limitaba los movimientos y ejercía mucha presión.
Luego sin soltar mis manos me empujo hasta una de las
sillas que tenemos en el comedor la cual caí como un peso muerto, esto hizo que
mi polla del culo entrara un poco mas de golpe, haciendo que mi rostro se
sorprendiera y mis ojos se abrieran de golpe, esto hizo que ella riera, era una
sensación rara, luego se fue del comedor, la verdad es que me entraban ganas de
coger mi polla entre mis manos y correrme, era una sensación de dolor y
excitación inmensa, cuando regreso en sus manos traía un estuche de maquillaje,
se sentó sobre mis piernas, tenía amplia visión de sus tetas, y dentro de la
jaula mi polla estaba luchando por salir y mi culo luchaba por expulsar esa
enorme polla de dentro, empezó a maquillarme, luego de la bolsa saco una peluca
rubia larga y me la puso, luego unas medias las cual lentamente las subió por
mis piernas para luego atarlas al liguero del corsé, para finalmente acabar con
unos zapatos de tacón de media altura de mi talla, notaba humedad en mi polla
no me había corrido pero creo que de la excitación supuraba un poco.
Una vez maquillado me dejo sentado en esa silla mientras
ella tranquilamente veía la televisión, yo en la posición que me había quedado
allí indefenso solo podía ver a ella sentada en el sofá ignorándome totalmente,
no se si era, lo que llevaba puesto, o la polla dentro de mi culo o el cinturón
de castidad, o su ignorancia, que todo eso me estaba poniendo ha 100%, tenia
unas ganas de correrme, si no hubiera estado atado, me hubiera cogido el
cinturón con mi polla dentro y la hubiera empezado a mover con fuerza hasta
explotar, allí estuve hasta que ella no se si porque lo que estaba viendo en la
televisión se había acabado o ella ya estaba lista para una segunda ronda.
Se levanto del sofá, me puso con collar en cuello que iba
unido a una cadena, me desato, me sentí aliviado pues ya estaba empezando a
dormirse mis manos, tirando de la cadena me hizo seguirla como si fuese un
perro hacia la habitación, fuimos despacio pues yo antes aunque los tacones no
eran muy altos, no había caminado con zapatos de tacón de mujer, así que mi
andar era un poco patoso, encima de la cama había un uniforme de criada con
enaguas y delantal, era de color negro con los bordados blancos, el típico que
había visto en las revistas que solía mirar, me volví a excitar, me ayudo a
ponérmelo, primero las enaguas, y luego el vestido, con el corsé, quedaba una
figura como de mujer, y gracias al sostén, hacia un poco de bulto en la parte
delantera, también esa parte hizo que mis pinzas en los pezones que ya se
habían acostumbrado al pinzamiento volviera a hacer daño, luego una vez puesto
tiro de la cadena y nos fuimos a la cocina.
Lleno hacia la cocina, me cruce con algún que otro espejo
que tenemos en la casa y la verdad es que lo reflejado en él era una mezcla de
vergüenza y excitación por igual, allí estaba yo, vestido con un traje de
criada sexy, con medias, zapatos de tacón, peluca, maquillado, con la bola en
la boca de la cual salía saliva, y arrastrado con una cadena por mi esposa,
andando sumisamente detrás de ella, con mi cullo lleno por esa polla y mis
pezones super sensibles, y las manos detrás de mi esposadas, finalmente llegamos
a la cocina que tenia todo por el medio y estaba sin recoger.
“Primero quiero que limpies la cocina, friegues y cuando
vayas a lavar los platos me llamas, ahora a trabajar”, me dejo en la cocina
mientras ella se fue a ver la televisión, mientras yo limpiaba la cocina oía la
televisión de fondo, toda mi excitación se empezaba eliminar, me estaba
preguntando si realmente quería eso, allí vestido una criada sexy, con el
consolador metido en mi culo, las pinzas que dependiendo de mi movimiento me
recordaban que estaba allí, la bola en la boca que era super incomoda y no
dejaba de babear constantemente, mientras limpiaba todo aquello, me estaba
preocupando haber si ahora me convertiría en su esclavo de verdad y todo lo que
pensaba de mis fantasías se había vuelto en mi contra para solo que me usara
así, creo que la limpieza allí solo lo único que conseguía era frustrarme cada
vez mas con los pensamientos, al final la cocina quedo decente, lo único que
faltaba era limpiar los platos lo cuales se podían poner el lava platos pero
ella me había ordenado que no los tocara y que la llamara, así que con la
mordaza en la boca empecé a emitir sonidos los cuales eran incomprensibles.
Cuando llego se había cambiado de ropa, lucia un corsé de
cuero y una falda vaporosa que le llegaba hasta las rodillas, inspecciono toda
la cocina mientras aceptaba el trabajo con su afirmación moviendo su cabeza,
luego de malas maneras hizo que me acercada al fregadero y ato mis manos en el
grifo de él, luego con una pequeña cadena unió las dos pinzas de los pezones y
también la ato al fregadero, haciendo que me quedara en una postura incomoda
medio encorvado, medio agachado y con el culo hacia fuera, en esa postura
incomoda hacía que cualquier movimiento las pinzas de los pezones gracias a
cadena tiraran de ellos siendo muy doloroso, tenia que ir con cuidado hacer
según que movimiento, entonces ella grito “LAVA” empecé a tirar agua en la pica
y a poner jabón en la esponja y a empezar a fregar los platos, la verdad es que
toda excitación se había caído para seguir a un paso de dolor y angustia cuando
de repente, se puso a mi lado donde la podía ver por el rabillo de mi ojo su
silueta. Y lo que vi me asusto.
Debajo de su falda salió disparado una polla de plástico
mucho mas grande que mi polla, se tomo su tiempo en lubricar bien con un bote
toda la polla mientras me gritaba que no parase de fregar los platos, mientras
ella la lubricaba y masajeaba, luego en mi postura indefensa de empezó a sacar
mi polla dentro de mi culo de esos calzoncillos de látex que estaba incluida,
primero lo hizo lentamente hasta que estuvo casi fuera que lo restante lo saco
de un tirón, gemí dentro de mi mordaza de la boca, luego hizo lo que temía, que
fue entrando poco a poco esa polla dentro de mi agujero el cual ya estaba un
poco abierto gracias al anterior consolador, empecé a suplicar pero sin éxito
gracias a la mordaza, luego a llorar, ella al principio gritaba que no parase
de lavar los platos, luego las embestidas fueron más rápidas y paso de gritar
para que no parase de lavar los platos a decirme que si esto era lo que yo
quería, me dijo que era una puta, una guarra y que de esto me acordaría toda mi
vida, era curioso pues en vez de sentirme mal eso aun mas me excitaba, el dolor
paso a placer, a querer más y más, de suplicar que parase a suplicar que no
parara, luego con un espasmo orgásmico, mis piernas fallaron suerte que estaba
casi apoyado en el lavadero, los ojos se me giraron, y sentí a través del
cinturón como salía un chorro grande de semen, me había corrido como nunca lo
había hecho antes, ella se rio a carcajada limpia y saco de un golpe esa polla
de mi culo, no me podía mover estaba como hipnotizado, se puso a mi lado
mientras encendía un cigarro y me decía que acabara de lavar los platos, y luego
sin excepción con la lengua limpiara toda la corrida del suelo, acabe de fregar
los platos como pude, me desato y luego me arrodille y con la lengua empecé a
lamer todo ese semen del suelo la corrida había sido muy grande había grandes
charcos de ella, incluso notaba como seguía goteando a través del cinturón de
castidad, allí estaba de rodillas, lamiendo mientras ella estaba de pie fumando
y sonriendo, con esa enorme polla colgando de su entrepierna.
Cuando termine de lamer todo ese semen desde el suelo la
mire, tenia un aire de superioridad y de autoridad mezclado con su actitud
burlona, no tardo mucho en cogerme de la oreja y levantarme del suelo, me sentí
como un niño el cual su madre le regañaba, era humillante, salimos de la cocina
yo con las bragas en la entrepierna que me costaba andar, pasamos por el
pasillo y llegamos a la cama, donde me dejo en medio de la habitación, mientras
yo estaba de pie en el medio, tuve que mirar como se sacaba esa enorme polla
cogida con el arnés, luego se saco las bragas, y me subió las bragas poniendo
otra vez ese consolador que estaba unido a esas bragas dentro de mi culo, al
ser mas pequeño que el arnés entro fácilmente, incluso parecía que bailaba
dentro de mi agujero, se tiro en la cama y dijo que le lamiera su coño y que
quería un orgasmo, que si yo no lo conseguía habría consecuencias señalando a
un látigo que estaba encima de la cama.
Empecé suavemente a dar pequeños besos en los muslos,
para ir subiendo hacia su coño, la note receptiva y empecé a lamer por toda su
vagina, primero por los laterales, y luego introduciendo mi lengua poco a poco
y con un movimiento circular por todas las paredes de ella, dependiendo de que
movimiento hiciera, sentía las pinzas de los pezones que me recordaban que
seguían puestas, así estuve haciéndolo durante unos minutos, hasta que empezó a
gemir cada vez mas fuerte, y de repente cogió mi cabeza sujetándola fuertemente
en su jugoso coño, me costaba respirar, me faltaba el aire pero allí seguía
haciéndolo lo mejor que podía, ella cada vez gemía mas fuerte y su vagina
empezaba a segregar líquido, perdí la noción del tiempo ya que estuve allí
lamiendo bastante rato, de golpe empezó a gritar de placer, en un arrebato de
placer apretó mas mi cara hacia su vagina y soltó un grito, al mismo tiempo mi
boca se inundo de un liquido parecido a la orina, ella mantuvo mi cabeza allí
debajo notaba la palpitación de su sexo en mi boca como se contraía y se dilataba, cuando se recupero dijo que
era el mejor orgasmo que había tenido nunca, encontrar yo no podía decir lo
mismo, pues mi corrida había sido fruto del arnés y el cinturón no me había
permitido gozar de esa corrida, me sentía usado, avergonzado y frustrado, no
era como yo hubiese imaginado tener sexo en el BDSM, pues en las revistas
parecía todo placer, pero en verdad el único placer lo había tenido ella, luego
me aparto la cara y pude ver la suja, era una mezcla de satisfacción y orgullo.
Me hizo tumbarme a su lado en la cama, ato mis manos y
mis pies juntos, me volvió a poner la mordaza, se aseguro que las pinzas
estuvieran bien sujetas, sacándomelas y volviendo a ponerlas causando un gran
dolor incluso de mis ojos salieron lágrimas, ella solo se rio, también jugo un
poco con el consolador que tenia metido en el culo y se durmió, me quede en un postura
incomoda, no podía estirar las piernas y las brazos estaban demasiado juntos,
era incomodo y doloroso, me pase todo el rato que ella dormía suplicando dentro
de mí que me soltara.
Finalmente despertó, mis brazos estaban doloridos, tenia
el cojín donde me apoyaba la cabeza húmedo de mi propia saliva que caía por la
comisura de la boca, fue abriendo los ojos poco a poco y bostezo diciendo que
había dormido la mar de bien, y que le había gustado mucho todo eso, yo en
cambio estaba esperando acabar con todo aquello no quería saber nada mas sobre
el BDSM, no era lo mismo que había visto o pensando de las revistas, era
doloroso, incomodo, nada excitante, solo había disfrutado ella en todo esto, gracias
a dios parecía que había llegado a su fin, pero que equivocado que estaba.
Una vez que se levantó se fue al baño, volvió con su set
de maquillaje y me ayudo a ponerme de panza arriba y empezó a maquillarme,
primero varios polvos, luego rímel, me arreglo las pestañas, sombra de ojos y
me pinto los labios, se separó de mí, rio y dijo espera aun faltaría alguna
cosa más, se fue corriendo hacia fuera de la habitación, oí ruido en un armario
donde solemos guardar lo que no utilizamos o incluso que esta fuera de
temporada, volvió con una peluca de Halloween rubia de cuando esa se disfrazó
Wonder woman, me la coloco, no podía hacer mucho pues seguía atado y de la
manera que estaba era imposible moverme, se volvió a separar y dijo perfecto.
Cogió su teléfono y empezó hacerme fotos por todos los
lados, incluso cogió un consolador, saco la mordaza de la boca y me lo puso en
la boca, cuando hubo terminado me dijo que guardaría esas fotos y que si me
negaba cuando ella quisiera volver a jugar las enviaría a todos sus contactos y
a todos mis contactos, vamos…. Que me tenia cogido por los huevos, me dijo que
si lo entendía, le dije que si con el movimiento de cabeza ya que dentro de mi
boca aun tenia el consolador medio metido.
Cuando hubo terminado la sesión de fotos, de un tirón me
saco las pinzas, me saltaron las lagrimas de los ojos, luego me desato y me
dijo que fuese a quitármelo todo, cuando entre en el lavabo la imagen que
reflejaba el espejo era muy lejos del glamur que había visto en las revistas,
lo primero era mi cara, con el rímel de haber llorado corrido por todo mi
rostro, luego el pintalabios mal trecho por culpa de la mordaza y del
consolador, sentía mis brazos y piernas como dormidos y tenia marcas de las ataduras,
luego cuando me saque el consolador que tenia en el culo el cual había hecho
vacío y me costo bastante sacarlo, cuando finalmente salió hizo un sonoro “PUP”
y me dejo el ano bien dolorido, luego me saque toda esa ropa femenina que
llevaba, me sentía ridículo y nada sexy, pero lo que más me avergonzó fue salir
del lavabo desnudo con el cinturón de castidad puesto y pedirle a mi esposa si
me lo podía quitar.
Ella se dio cuenta de eso y no contenta con todo lo que
me había hecho me dijo se rio de mi y me dijo que debía suplicar que me lo
quitara, así que me puse de rodillas totalmente humillado y le suplique que me
lo quitara, tuve que insistir mucho pues al principio decía que no me veía
suplicar con suficientes ganas, al final me lo quito y me pude quitar todo, me
dejo bastante claro que a partir de ese momento estaría a su entera
disposición, lo que empezó pensando que era una realización de una fantasía mía
se ha convertido en mi posición de esclavo para ella, he tenido mas experiencias
similares pero esto ya es otra historia.
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