Se acercaba el primer aniversario desde que
estaba bajo el control de la señora Jennifer, en los últimos seis meses habían
sucedido muchas cosas, lo que no había sucedido eran orgasmos para mí, las
únicas veces que me había quitado la jaula en ese periodo de tiempo era durante
las limpiezas semanales estrictamente supervisadas, la orden de la señora
Jennifer de no intentar escapara del cinturón de castidad me impedía incluso jugar
con la jaula.
El contrato de alquiler de mi apartamiento venció
hacía unos meses, así que la señora Jennifer gentilmente me permitió mudarme
con ella, no de forma gratuita, por supuesto, el contrato de alquiler que me
hizo firmar frente a un notario incluía algunas cláusulas adicionales que
transferían mis cuentas bancarias y el poder notarial a su nombre, en ese
momento yo era básicamente propiedad de ella.
Cada mañana exactamente a las 6 me
despierto cuando se abre la cerradura temporizada de mi jaula para perros, salgo
de mi estrecha jaula al pie de la lujosa cama de ella y salgo de la habitación
con cuidado de no despertarla.
Empieza mi día cogiendo un uniforme de
criada limpio y fresco, quitándome el sucio del día anterior, apenas controlo
mi cuerpo mientras camino hacia el baño, no podría empezar a reunir la fuerza
para intentar escapar en este punto, después de ducharme y afeitarme el vello
corporal, me seco y me pongo mi nuevo traje de criada para empezar a preparar
el desayuno de ella, también preparo un cuenco con avena simple para mí, lo
pongo con un poco de agua en un cuenco para perros y lo coloco debajo de la
mesa.
Una vez que termino, despertó a la señora
Jennifer y le sirvo el desayuno en la cama, luego me arrastro debajo de la mesa
y le masajeo y beso los pies, por cada beso, tengo permitido comer un bocado de
comida, sabe que mi pene siempre esta palpitando en su jaula por sus pies, así
que a veces lo golpea con los dedos de los pies y se ríe, después de que ambos terminamos
de comer, voy a buscar los platos y los limpio.
En este punto es hora de que comience con mis
tareas mientras ella hace lo que le plazca, de 8 a 5 trabajo en las tareas para
las que ha me ha dado permiso, mi prioridad número uno es terminar el trabajo
escolar de ella y el mío, entre mi título
de ingeniería y el titulo de negocios de ella, aproximadamente la mitad de mi
tiempo de trabajo se consume diariamente en ello, ella se acerca de vez en
cuando y se burla de mi mientras trabajo, recordándome que mi gran cheque de
ingeniería al graduarme se configurara para deposito directo a su cuenta, en realidad
no hay necesidad de que ella termine su titulo de negocios, pero quiere poder
trabajar en un cómodo trabajo de oficina en el futuro si lo desea.
Después de terminar nuestro trabajo suelo preparar el almuerzo para ella, no me permite
almorzar para mantener bajos mis costos de vida y del conteo de calorías, en
los últimos 6 meses he adelgazado mucho, lo que me permite lucir mejor mi traje
de sirvienta.
Después del almuerzo hago lo que sea
necesario en el apartamiento, limpiar, lavar la ropa, lavar los platos y
cualquier otra cosa que me diga, si no hay nada que hacer, suele darme permiso
para practicar un poco de mis juegos, hizo que los dos abandonáramos el club después
de que empezó a encontrarlo inútil, antes de irse nombro presidente a su amiga.
Mis antiguos compañeros del club son la
menor de mis preocupaciones ahora mismo, ya que suele jugar por dinero en
efectivo, solo compito con torneos con premios en efectivo que estoy seguro de
que ganare y todas mis ganancias siguen yendo directamente a la mi ama, los
días de torneo son los únicos días en lo que tengo permitido romper mi horario
y el lavado de cerebro especial de ella asegura que no pueda ir a ningún lado
excepto al torneo y regresar, antes de cada torneo, usa su programa para
implantar en mi mente la dirección y la ruta de viaje de la que no puedo
desviarme.
Una vez que termino con mi trabajo del día
anterior antes de las 5 ella decide que sucederá durante el resto del día, a
veces me hace continuar con mis tareas si es necesario o a veces simplemente me
hace encerrarme en mi jaula por la noche temprano si quiere salir con sus
amigas o tener una cita, si tengo suerte me despertare con los sonidos de ella
follando con otra persona con mi jaula cubierta por una manta.
La mayoría de las noches sin embargo,
decide divertirse jugando conmigo, esto puede ir desde que yo sirva de escabel
mientras ella mira Netflix hasta comerle el coño mientras me pega con una vara,
mis juegos favoritos incluyen uno de los tacones o botas atados en mi cara, ya
que eso significa que puedo respirar su celestial aroma toda la noche mientras
mi polla palpita.
Sus amigas también suelen participar en
esto, y Annalee es una participante común, ella es un poco más alta que la
señora Jennifer y casi igual de atractiva, la conoció a través de club y se
entendieron al instante, el hecho de que Annalee fuera igual de dominante e interesada
en la hipnosis ayudo en esto.
La primera vez que la conocí fue hace unos
5 meses, estaba a terminando de limpiar la colección de zapatos (con mi boca
por supuesto) cuando escuche que se abría la puerta principal, me arrastre
hasta la sala de estar donde la vi allí de pie, inmediatamente bese las botas
de la señora Jennifer, luego mie hacia arriba para ver si debía besar la de su
amiga, ella le dio un codazo a Annalee, lo que provoco que sonriera y señalara
sus zapatos, mi cuerpo reacciono y sentí que me cabeza caía mientras le daba un
beso en la punta de la cada zapato mientras ambas chicas reían.
“Entonces, ¿Realmente hace todo lo que le
dices?
“Si”
Pude ver las posibilidades que pasaban por
la mente de Annalee mientras la señora Jennifer sonreía, Annalee metió la mano
en su bolso y saco un collar negro, se parecía mucho al mío, solo que tenia una
pequeña caja negra pegada, se lo entrego a la señora Jennifer, quien me lo tendió
y me dijo, “Póntelo perra”
Me moví para desabrochar mi collar actual,
algo que no había podido hacer durante un tiempo, ella me había dado la regla
de que no debía quitármelo excepto para ducharme, al ponerme el nuevo sentí contactores
fríos presionando contra mi garganta.
Mire hacia arriba y la vi sosteniendo su
teléfono, rápidamente ate cabos mientras ella tocaba la pantalla enviando una
descarga eléctrica a mi cuello, ella y Annalee comenzaron a reír mientras yo
hacia una mueca de dolor y Annalle presiono el boto unas cuantas veces más por
si acaso.
“Ahora Jack dale las gracias a Annalee por
darme una nueva forma de castigarte” dijo Jennifer con mal humor
“Gracias Annalle, por proporcionarme otra
forma….” *bzzzzz*
Una corriente me recorrió el cuello incluso
mas dolorosa de la de antes, “!Agradécele adorando sus zapatos” Incliné la cabeza y comencé a plantar
furiosamente besos en el cuero de sus botas, la señora Jennifer y Annalee se
rieron mientras lamia y besaba sin parar.
“Ya es suficiente” las palabras de la
señora Jennifer hicieron que me detuviera en sexo, “Hoy te voy a alquilar,
¡Annalle te llevara por el centro comercial y usara os ahorros que tienes para
ella!, Quiero que te asegures de darle las gracias, así que cada vez que pase
esta tarjeta te arrodillaras y besaras sus botas” después de hoy iba a estar
muy familiarizado con el sabor de sus zapatos.
La señora Jennifer me arrojo una camiseta
blanca y uno pantalones cortos que hizo que me los pusiera delante de ellas, me
alegre de que no me hiciera usar el atuendo de sirvienta en público, mientras
me cambiaba, la señora Jenifer señalo el contorno de mi jaula de castidad en
mis calzoncillos lo que provoco que Annalee se riera.
“!Hasta luego, esclavo!” dijo la señora
Jennifer mientras llevaba a Annalee a mi coche, abrí la puerta del pasajero
para ella y comencé a conducir hasta el centro comercial, Annalee saco sus pies
de sus botas y se recostó de costado en su asiento para ponerlos en mi regazo,
podía oler sus suelas sudorosas flotando en mi mente y haciendo que mi polla se
hinchara contra su prisión, no podía decir si se debía a la reprogramación de
la señora Jennifer o simplemente a que mi pene estaba condicionado a reaccionar
al hedor de los pies.
Después de un doloroso viaje en coche, con
Annalee riéndose y tomándome fotos todo el camino, llegamos al centro
comercial me dijo que la siguiera
mientras caminaba hacia una zapatería, aunque lo único extraño en mi era mi
cuello, todavía sentía que todos allí me estaban mirando.
Se dirigió directamente a la sección de
zapatos de tacón tan pronto como entramos en la tienda agarrando unos de color
rojo de aspecto caro.
“Pónmelos, esclavo” ordeno mientras se
quitaba su botas, me arrodille y coloque con cuidado el par en los pies de
ella, camino con ellos mientras yo permanecía de rodillas, cuando regreso tenía
3 cajas más.
“Me gustan estos, pero creo que quiero
algunos más, póngame el primer par ahora”, quite con cuidado los zapatos rojos
y agarre la siguiente caja, que contenía unas botas de cuero hasta el muslo.
Después de revisar los 4 pares ate las
botas a sus pies y la seguí hasta el frente de la tienda, cajas en mano, cuando
coloque la pila de las cajas en el mostrador, la cajera miro hacia arriba sorprendida,
ella comenzó a escanear las cajas de todos modos.
“Y…. el total es 2.200€ ¡Guau! Debe ser un novio genial para
comprarte eso…” annalee paso mi tarjeta antes de que la cajera pudiera terminar
y al instante caí de rodillas y le plante un beso en cada una de sus botas,
ella se rio mientras la cajera se quedaba allí parada sorprendida.
“Algo así, ahora coge las bolsas, vamos a
otra tienda” las cogí y la seguí fuera de la tienda.
Después de visitar 4 tiendas más,
finalmente estaba satisfecha, mis brazos estaban llenos de bolsas mientras
caminábamos hacia el coche, las puse todas en el maletero y abrí la puerta del
pasajero para que pudiera entrar, se sentó y chasqueo los dedos, señalando el
suelo, caí de rodillas sobre el duro pavimento del estacionamiento.
“!Hoy has sido un buen chico!” Acaricio la
parte superior de mi cabeza mientras miraba el suelo con sumisión, “Ahora….!Aquí
esta tu recompensa!” se quito las botas y me puso los pies en la cara, estaban
sudados de mucho caminar por el centro comercial y el olor a humedad me estaba
adormeciendo la mente y empujando mi polla contra mi jaula.
“!Buen chico!, ahora una ultima adición…”
se quitó los calcetines, enviando otra ola de olor a pies a través de mi nariz,
me los envolvió alrededor de la cara, atándolos de modo que descansaran justo
debajo de mis fosas nasales, “Ahora vamos de regreso a casa de Jennifer”
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