A la mañana siguiente me levanta con el culo dolorido, el
arnés había dejado huella en mi ano, incluso noté que andaba un poco raro,
cuando me hube aseado entro mi esposa en la habitación llevaba una especie de
consolador raro en su mano.
“Mira cariño es un plug anal, quiero que te lo pongas
para ir al trabajo, luego allí te lo puedes sacar, pero para volver quiero que
te lo vuelvas a poner, quiero que ese agujero de puta que tienes detrás se mas
grande, ayer note que no entraba como quería, así vamos entrenando tu
trasero…………a si! Se me olvidaba, no quiero que vuelvas a venir en taxi, aunque
creas que ganas mucho dinero, quiero que vayas en bus, si, no me haces caso te
vestiré de lo mas humillante que pueda, ahora ponte el sostén y las bragas, nos
vemos por la noche…”
Me vestí y cogí el bus, la verdad es que el plug anal era
muy molesto e incómodo, me sentía raro, finalmente llegué a casa de la
Mistress.
“Buenos días querido….he hablado con Elsa y me ha dicho
que ha decidido poner a entrar tu ano con los plugs, yo se lo dije de buen
principio, pero ella no me creyó, bien sube que pronto llegara el nuevo cliente,
luego nos iremos a comer mientras llega el segundo, te he dejado arriba un
nuevo uniforme y unas bragas muy especiales, corre que debe estar a punto de
llegar”
“Si, Mistress”
Subí por las escaleras y entre a mi habitación, había lo
mismo que ayer pero el uniforme era de látex y con una cruz delante como si
fuese una enfermera, luego las bragas también eran de látex, pero llevaban
incorporado un consolador que se metía por el culo, era un poco más grande que
el plug. Me puse todo y bajé.
“Bien, este le gusta el sadomaso mas profundo….pinzas,
perforaciones, ya verás…. Por eso el uniforme de enfermera, tu rol aquí será el
de una enfermera que la doctora te ira pidiendo, igual que ayer lo acompañas al
despacho luego al vestidor y cuando este listo yo te esperare en la sala
clínica, ¿Ok?”
Esta vez, la mordaza estaba ubicada en la boca, pero no
la había hinchado, notaba algo extraño pero me permitía hablar con claridad.
“Ok, mi señora” le hice una reverencia
“Mmmm, la verdad es que eres un buen esclavo… lo sabía el
día que Elsa me hablo de ti lo supe enseguida”
Sonó el timbre de la puerta.
Cuando abrí la puerta…..ostras!!! era nuestro casero, un
tipo rudo, con aspecto de oso peludo, en tipo que daba un poco de grima, madre
de dios, si supiera que soy yo…..hice la regencia y lo acompañe al despacho
haciendo lo mismo que había hecho el día antes, luego sonó la campanilla y lo
acompañe al vestuario, abrí las luces y me quede fuera, cuando hubo terminado, abrí
la puerta y allí estaba vestido con una bata de hospital de aquellas que se
cierran por detrás, me siguió hasta la habitación que había todos los utensilios
de clínica. Cuando abrí la puerta la Mistress estaba en el centro de la sala
vistiendo un traje de medico totalmente de látex, con unos zapatos de tacón de
aguja con las suela roja, un gorro de cirujano también de látex y una
mascarilla de látex, al momento me dio otra a mi para que me la pusiera, igual
que unos guantes de látex como los que llevaba ella.
Y empezó las sesión, era un rol de doctora paciente, lo
primero que hizo fue subirlo a una camilla de esas que son para las
parturientas, el ato los brazos debajo de la camilla y en cada piernas también
la ato, una vez esto se dirijo a un armario y saco una bolsa donde metió un líquido,
y se lo inserto en el culo, era un enema… a medida que entraba el liquido su
barriga se hinchaba más y más, en su cara se reflejaba la angustia del liquido
entrando en sus entrañas, luego, con una aguja pincho su pecho y sus pelotas,
al igual que el enema, cogió unas bolsas que ponía solución salina y las
inyecto en sus huevos y pechos, al mismo tiempo que se hinchaba su barriga
también se hinchaba sus pechos como si fueran unas tetas y luego sus pelotas
también se hinchaban, era como el tamaño de un melón.
Cuando estuvo todo bien hinchado, saco las agujas, y saco
el dispositivo del enema, que rápidamente le introdujo un plug para que no
saliera el enema, y empezó hablar con él como si fuese una doctora preguntado
cosas de médicos, donde te hace daño, que síntomas tienes, etc.
Su cara era todo un poema…. Veía su sufrimiento, era
curioso pero yo me sentía excitado, no sé, tener un hombre allí que empezaba a
suplicar querer evacuar, al rato la Mistress me ordeno que lo acompañara hasta
el lavabo y que no le sacara el plug, pues el baño estaba en el vestuario, era
muy bizarro todo, me ves a mí, vestido como una enfermera acompañando a un
hombre que apenas puede caminar, sujetando sus pelotas para que no le molesten,
y viendo que tiene prisa por llevar al baño….finalmente llegamos, cogí el plug
y de un tirón le saque eso hizo que gritara por la manera de sacárselo, pero
casi al instante el liquido del enema y lo que tuviera en su adentro salió a presión,
cuando me hizo el gesto conforme ya estaba lo volví a llevar a la sala clínica.
La Mistress lo volvió a atar a la camilla y le puso unas
mascara con un tubo el cual estaba conectado a una botella, allí pasaba su
respiración, la Mistress podía dosificar la respiración del esclavo, incluso
quitarle el aire, cosa que hacia de vez en cuando, luego jugo con sus pezones,
con agujas y pinzas, pero el en vez de suplicar para que parara, se le veía que
disfrutaba con todo esto, gemía de placer.
La Mistress también jugo con el ano, gracias a un arnés
que se puso le introdujo varios tamaños de pollas en su agujero, al cabo de
unas horas de torturarlo con todo tipo de utensilios, exploto de placer
gimiendo y dando las gracias por todo, la Mistress lo desato y lo volví a acompañar
al vestuario, el cual tardo mucho en salir.
Cuando salió en sus pantalones había el bulto de los
huevos hinchado por la solución salina e igual que los pechos, también le
costaba andar, porque ese hinchamiento de los huevos tocaba en todos los
sitios, nos beso la mano de los dos dándonos las gracias y se marcho andando de
una forma extraña, la Mistress me dijo que esa solución salina con las horas el
cuerpo lo asimilaría y la hinchazón bajaría, mañana ya no quedaría marca de
todo, pero que ese cliente quería que fuese así, pues el trayecto hasta su casa
también lo gozaba con todo eso hinchado.
Me ordeno que limpiara toda la sala y cuando hubiese
acabado nos iríamos a comer. Una vez limpiado, me fui a su despacho para
decirle que ya estaba todo.
“Bien, acompáñame a la sala crossdress pues vamos a
cambiar el atuendo”
La acompañe y empezó a sacar vestidos y a mirarme, finalmente
saco una falda plisada, una blusa y una rebeca, luego una peluca, y unos
zapatos de tacón medios, me dijo que me lo pusiera y que la esperara en el
tocador mientras ella se iba a cambiar de ropa.
Al rato, mientras la esperaba en el tocador apareció,
vistiendo una falda de cuero negra, con una blusa también negra y los mismos
zapatos de tacón con la suela roja, se puso detrás de mí y empezó a peinarme
mientras me colocaba bien la peluca, y luego me maquillo un poco, y allí estaba
el reflejo podía pasar tranquilamente como una chica, entre el consolador de
culo y el cinturón de castidad estaba super cachondo, una caricia mas o un
toque en algún sitio y pummm explotado.
Fuimos a comer a un restaurante cercano, allí la
conocían, le preguntaron por mi si era un cliente o una amiga, dijo que era su
nueva asistenta, fueron muy majas conmigo las camareras, comimos y cosa curiosa
no pagamos, pues unos caballeros nos pagaron la cuenta, como agradecimiento
tonteamos con ellos, y nos fuimos pues teníamos que esperar al nuevo cliente,
la verdad es que todo eso fue super excitante.
¿Queréis saber como fue el nuevo cliente?
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