sábado, 16 de mayo de 2026

No lo volveré hacer Parte 6

 

A la mañana siguiente me levanta con el culo dolorido, el arnés había dejado huella en mi ano, incluso noté que andaba un poco raro, cuando me hube aseado entro mi esposa en la habitación llevaba una especie de consolador raro en su mano.

 

“Mira cariño es un plug anal, quiero que te lo pongas para ir al trabajo, luego allí te lo puedes sacar, pero para volver quiero que te lo vuelvas a poner, quiero que ese agujero de puta que tienes detrás se mas grande, ayer note que no entraba como quería, así vamos entrenando tu trasero…………a si! Se me olvidaba, no quiero que vuelvas a venir en taxi, aunque creas que ganas mucho dinero, quiero que vayas en bus, si, no me haces caso te vestiré de lo mas humillante que pueda, ahora ponte el sostén y las bragas, nos vemos por la noche…”

 

Me vestí y cogí el bus, la verdad es que el plug anal era muy molesto e incómodo, me sentía raro, finalmente llegué a casa de la Mistress.

 

“Buenos días querido….he hablado con Elsa y me ha dicho que ha decidido poner a entrar tu ano con los plugs, yo se lo dije de buen principio, pero ella no me creyó, bien sube que pronto llegara el nuevo cliente, luego nos iremos a comer mientras llega el segundo, te he dejado arriba un nuevo uniforme y unas bragas muy especiales, corre que debe estar a punto de llegar”

 

“Si, Mistress”

 

Subí por las escaleras y entre a mi habitación, había lo mismo que ayer pero el uniforme era de látex y con una cruz delante como si fuese una enfermera, luego las bragas también eran de látex, pero llevaban incorporado un consolador que se metía por el culo, era un poco más grande que el plug. Me puse todo y bajé.

 

“Bien, este le gusta el sadomaso mas profundo….pinzas, perforaciones, ya verás…. Por eso el uniforme de enfermera, tu rol aquí será el de una enfermera que la doctora te ira pidiendo, igual que ayer lo acompañas al despacho luego al vestidor y cuando este listo yo te esperare en la sala clínica, ¿Ok?”

 

Esta vez, la mordaza estaba ubicada en la boca, pero no la había hinchado, notaba algo extraño pero me permitía hablar con claridad.

 

“Ok, mi señora” le hice una reverencia

 

“Mmmm, la verdad es que eres un buen esclavo… lo sabía el día que Elsa me hablo de ti lo supe enseguida”

 

Sonó el timbre de la puerta.

 

Cuando abrí la puerta…..ostras!!! era nuestro casero, un tipo rudo, con aspecto de oso peludo, en tipo que daba un poco de grima, madre de dios, si supiera que soy yo…..hice la regencia y lo acompañe al despacho haciendo lo mismo que había hecho el día antes, luego sonó la campanilla y lo acompañe al vestuario, abrí las luces y me quede fuera, cuando hubo terminado, abrí la puerta y allí estaba vestido con una bata de hospital de aquellas que se cierran por detrás, me siguió hasta la habitación que había todos los utensilios de clínica. Cuando abrí la puerta la Mistress estaba en el centro de la sala vistiendo un traje de medico totalmente de látex, con unos zapatos de tacón de aguja con las suela roja, un gorro de cirujano también de látex y una mascarilla de látex, al momento me dio otra a mi para que me la pusiera, igual que unos guantes de látex como los que llevaba ella.

Y empezó las sesión, era un rol de doctora paciente, lo primero que hizo fue subirlo a una camilla de esas que son para las parturientas, el ato los brazos debajo de la camilla y en cada piernas también la ato, una vez esto se dirijo a un armario y saco una bolsa donde metió un líquido, y se lo inserto en el culo, era un enema… a medida que entraba el liquido su barriga se hinchaba más y más, en su cara se reflejaba la angustia del liquido entrando en sus entrañas, luego, con una aguja pincho su pecho y sus pelotas, al igual que el enema, cogió unas bolsas que ponía solución salina y las inyecto en sus huevos y pechos, al mismo tiempo que se hinchaba su barriga también se hinchaba sus pechos como si fueran unas tetas y luego sus pelotas también se hinchaban, era como el tamaño de un melón.

 

Cuando estuvo todo bien hinchado, saco las agujas, y saco el dispositivo del enema, que rápidamente le introdujo un plug para que no saliera el enema, y empezó hablar con él como si fuese una doctora preguntado cosas de médicos, donde te hace daño, que síntomas tienes, etc.

 

Su cara era todo un poema…. Veía su sufrimiento, era curioso pero yo me sentía excitado, no sé, tener un hombre allí que empezaba a suplicar querer evacuar, al rato la Mistress me ordeno que lo acompañara hasta el lavabo y que no le sacara el plug, pues el baño estaba en el vestuario, era muy bizarro todo, me ves a mí, vestido como una enfermera acompañando a un hombre que apenas puede caminar, sujetando sus pelotas para que no le molesten, y viendo que tiene prisa por llevar al baño….finalmente llegamos, cogí el plug y de un tirón le saque eso hizo que gritara por la manera de sacárselo, pero casi al instante el liquido del enema y lo que tuviera en su adentro salió a presión, cuando me hizo el gesto conforme ya estaba lo volví a llevar a la sala clínica.

 

La Mistress lo volvió a atar a la camilla y le puso unas mascara con un tubo el cual estaba conectado a una botella, allí pasaba su respiración, la Mistress podía dosificar la respiración del esclavo, incluso quitarle el aire, cosa que hacia de vez en cuando, luego jugo con sus pezones, con agujas y pinzas, pero el en vez de suplicar para que parara, se le veía que disfrutaba con todo esto, gemía de placer.

 

La Mistress también jugo con el ano, gracias a un arnés que se puso le introdujo varios tamaños de pollas en su agujero, al cabo de unas horas de torturarlo con todo tipo de utensilios, exploto de placer gimiendo y dando las gracias por todo, la Mistress lo desato y lo volví a acompañar al vestuario, el cual tardo mucho en salir.

 

Cuando salió en sus pantalones había el bulto de los huevos hinchado por la solución salina e igual que los pechos, también le costaba andar, porque ese hinchamiento de los huevos tocaba en todos los sitios, nos beso la mano de los dos dándonos las gracias y se marcho andando de una forma extraña, la Mistress me dijo que esa solución salina con las horas el cuerpo lo asimilaría y la hinchazón bajaría, mañana ya no quedaría marca de todo, pero que ese cliente quería que fuese así, pues el trayecto hasta su casa también lo gozaba con todo eso hinchado.

 

Me ordeno que limpiara toda la sala y cuando hubiese acabado nos iríamos a comer. Una vez limpiado, me fui a su despacho para decirle que ya estaba todo.

 

“Bien, acompáñame a la sala crossdress pues vamos a cambiar el atuendo”

 

La acompañe y empezó a sacar vestidos y a mirarme, finalmente saco una falda plisada, una blusa y una rebeca, luego una peluca, y unos zapatos de tacón medios, me dijo que me lo pusiera y que la esperara en el tocador mientras ella se iba a cambiar de ropa.

 

Al rato, mientras la esperaba en el tocador apareció, vistiendo una falda de cuero negra, con una blusa también negra y los mismos zapatos de tacón con la suela roja, se puso detrás de mí y empezó a peinarme mientras me colocaba bien la peluca, y luego me maquillo un poco, y allí estaba el reflejo podía pasar tranquilamente como una chica, entre el consolador de culo y el cinturón de castidad estaba super cachondo, una caricia mas o un toque en algún sitio y pummm explotado.

 

Fuimos a comer a un restaurante cercano, allí la conocían, le preguntaron por mi si era un cliente o una amiga, dijo que era su nueva asistenta, fueron muy majas conmigo las camareras, comimos y cosa curiosa no pagamos, pues unos caballeros nos pagaron la cuenta, como agradecimiento tonteamos con ellos, y nos fuimos pues teníamos que esperar al nuevo cliente, la verdad es que todo eso fue super excitante.

 

¿Queréis saber como fue el nuevo cliente?

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